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Vejer monumento histórico

Vejer de la Frontera nos recuerda, como ciudad fronteriza, su vida en constante alerta y zozobra.

Se reproduce el Informe que acompaña a la solicitud para la declaración de Vejer como Conjunto Histórico Artístico. Este documento fue redactado por Diego Angulo e Íñiguez y aprobado por la Real Academia de la Historia el día 7 de noviembre de 1975.

VEJER DE LA FRONTERA

DECLARACIÓN CONJUNTO HISTÓRICO ARTÍSTICO

Boletín de la Real Academia de la Historia

Boletín de la Real Academia de la Historia

INFORME sobre el expediente relativo a declaración de conjunto Histórico Artístico de Vejer de la Frontera, en el que no consta que persona o entidad que solicita su declaración de Conjunto Histórico artístico, contra lo que suele ser normal y, además, parece conveniente.

Vejer de la Frontera, situada en un altísimo promontorio, a cuyo pie el río de Barbate lleva las aguas de la laguna de la Janda a las inmediaciones del Cabo Trafalgar, dos nombre señeros en la historia de nuestras derrotas, es uno de los pueblos más pintorescos de Andalucía.

Quien informa en el expediente sobre el pasado de Vejer, nos lo dice situado en los Campos Elíseos. No sabemos si está en lo cierto, pero, desde luego, puede asegurarse que gracias a su emplazamiento domina una hermosísima campiña cercada en buena parte por la Sierra de Jimena, y que desde ella, en los días claros, hasta puede distinguirse en la costa africana el caserío de Tánger.

Si los nombres de la Janda y Trafalgar nos hablan de momentos decisivos en la historia de nuestras derrotas su propio nombre de Vejer de la Frontera nos recuerda, como ciudad fronteriza, su vida en constante alerta y zozobra desde que fuera conquistada por Fernadno III, en 1250. Perdida y reconquistada, siempre que los africanos psan por el Estrechos o los granadinos pasan la frontera, Vejer se encuentra en la primera línea. Después, sus luchas con de otra índole. Concedida a Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, el fundador de la Casa Medina Sidonia, sus sucesores respetan sus privilegios reales durante siglo y medio, pero cuando, en el siglo XVI, tratan de ignorarlos, los vecinos de Vejer tienen que defenderse contra ellos hasta alcanzar de la Chancillería de Granada que se los haga respetar. Gracias a ello, continuaron y continúan distribuyéndose cuatrienalmente por sorteo entre los vecinos el disfrute de 365 suertes de tierra comunla de veinte y cinco fanegas cada una.

no sabemos si tendrá algo que ver con esta pervivencia de instituciones seculares el apego femenino a su vieja indumentaria, que cubre casi totalmente el rostro, y que, aunque ya en vías de desaparición, todavía esta en cierto uso por los años veinte, cuando visitamos Vejer por primera vez.

De casas blanqueadas al máximo, calles estrechas y empinadas, Vejer es con Arcos, también de la Frontera, uno de los ejemplos más bellos de esos pueblos blancos de la provincia de Cádiz que coronan las alturas de su movida geografía.

Pero la villa de Vejer no es sólo valiosa por su singular personalidad urbanística. Su derruido castillo, convertido en casa particular, fue declarado monumento histórico-artístico en 1931, y su iglesia parroquial del Salvador es un importante monumento gótico. La parte más antigua, la de la Capilla mayor, está cubierta por una interesante bóveda de nervios flanqueados por puntas de sierra que la relacionan con los monumentos de ese estilo de abolengo normando de Sevilla y Jerez. La decoración de las hojas dobles, desiguales, de sus capiteles, de claro origen nazarita es, en cambio, evidentemente, huella de mujedarismo.

El cuerpo del templo responde a las características de la última etaoa del estilo gótico, que irradiado probablemente desde la catedral de Sevilla, deja una serie de monumentos muy simila<res entre sí, en los grandes pueblos gaditanos, sobre todo en Jerez y en el Puerto de Santa María.

A parte de las obras de escultura que cita Romero de Torres en el Catálogo monumental de la provincia, se recuerda la existencia de un gran Crucifijo gótico y de un hermoso alicatado morisco de ruedas.

Pero estos monumentos no hacen, en realidad, sino aumentar el gran valor que ya de por si tiene el conjunto urbano tanto interior como exterior de la villa.

Por todo ello el Académico que suscribe, cree debe protegerse la conservación de esos dos aspectos de la Villa de Vejer, declarándola Conjunto Histórico Artístico en las dos zonas histórico-artística y de respeto que se indican en el plano que acompaña al expediente.

La Real, Academia, no obstante resolverá lo más conveniente.

Madrid, a 6 de noviembre de 1975.

DIEGO ANGULO E ÍÑIGUEZ

(Aprobado en sesión de 7 de noviembre de 1975)

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