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1918 el año de la gripe

Alguien ha escrito que ninguna epidemia del siglo XX tuvo un impacto en las políticas sanitarias comparable al de la gripe de 1918. Los 50 millones de muertos en algo menos de cinco años serían comparables con la peste de la Edad Media. Un apresurado rastreo por la hemeroteca nos ofrece pistas de la incidencia de la gripe en el Vejer de 1918

Faltan médicos y recursos para combatir la epidemia, y son numerosísimas las defunciones. Así, resumía la situación el periódico El Sol, el 30 de octubre la situación en Vejer y otras localidad próximas como Tarifa o Medina.

El senador D. Ricardo Shelly reclama ante el gobierno medidas extremas ante los estragos que la gripe hace sobre la población de Vejer. D. Serafín Romeu, Diputado a Cortes, paga viajes y honorarios a cuantos médicos quieran trabajar en los pueblos de su distrito.

Para conocer la incidencia de la misma sobre la población habría que tener el dato de la población pero, el censo de población de 1910 y 1920, que son las más próximos, indicarían una población que rondaría los 14.000 habitantes. La correspondencia de España, publica el 29 de octubre, que 200 son los afectados, mientras que El Globo y La Acción cifran, a uno de noviembre, en 1000 los enfermos infectados. El 7 de noviembre el diario La Época publica una nota en la que se puede leer: «La enfermedad que reina en Vejer es solamente gripe, de una gran difusión, pero no grave, puesto que sólo han ocurrido cinco defunciones». Tal disparidad en las cifras pudieran entenderse ante la falta de un control riguroso, pero lo que parece demostrado es la virulencia de la epidemia. Hay días especialmente señalados: el 2 de noviembre son 21 las defunciones y el día de difuntos, 19 las víctimas de la gripe entre las que se encuentran la madre del ex alcalde Sr. Galán, la del banquero Sr. Crespo  y el propio sepulturero. La prensa denuncia que: «se carece de medicamentos, de asistencia facultativa, de desinfectantes y, lo que es más grave, de agua».

La prensa elogia al personal médico que acudió a socorrer a los enfermos en Vejer y Barbate entre los que se encontraba un médico alemán especialista en enfermedades pestíferas. El vecindario de Vejer reclamó para el sacerdote Juan Auricenea la concesión de la cruz de  Beneficencia por su dedicación humanitaria y socorro de los enfermos y amparo de viudas y huérfanos.

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