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Escandalosos desórdenes

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En 1843 la unión entre moderados y sectores progresistas derriban el gobierno del general Espartero, que ejercía la regencia desde 1840. En Vejer, el estado de confusión, propició episodios que fueron recogidos por el Diario Constitucional de Palma, en sus páginas 3 y 4 del 1 de marzo de 1843 y que se reproducen a continuación:

Por !os periódicos de la plaza podrán Vds. formar una idea de los escandalosos é inauditos sucesos de Veger. Ya en otra ocasion he dicho á Vds. que la diputacion provincial, dominada por un funesto espíritu de partido, ha desaprobado las elecciones municipales en todos aquellos pueblos donde no ha podido triunfar la pandilla del gobierno.
En este número se hallaba la villa de Veger. La oposición que alli como en todas partes se compone de todos los partidos, sin excluir á los progresistas consecuentes, venció por una inmensa mayoría como vencerá siempre que haya una sombra siquiera de libertad. Pero la diputación dcsaprobó como he dicho estas elecciones, y fue señalado el último domingo para repetirlas.
Conociendo el alcalde D. Vicente Huertas que era imposible el triunfo de su pandilla, procuró desorganizar al partido contrario, y al efecto suponiendo falsamente que don Salvador Sánchez gefe de este partido en Veger y abogado de aquella villa, estaba complicado en cierto expediente antiquísimo sobre malversación de fondos, lo puso preso é incomunicado en su casa con centinela á la puerta para que nadie entrase. En vano Sánchez protestó contra semejante tropelía; en vano ofreció consignar en el acto la cantidad que se decía malversada; en vano pidió que el espediente pasase al juzgado de primera instancia; todo fue inútil: era objeto inutilizarlo para el momento de las elecciones. Y no solo se procedió de este modo con Sánchez: otras muchas personas de Veger fueron presas en el mismo día con diferentes pretestos. El alcaide Huertas llenó la cárcel de vecinos honrados y algunos tuvieron que salir huyendo de la poblacion.
Pero a pesar de todo, el domingo, día de las elecciones se presentaron en la iglesia mas de 600 votantes del partido popular, y 200 únicamente de los del alcalde. Este había construido en la misma iglesia una especie de fortificación y se hallaba rodeado de centinelas con bayonetas armadas que apuntaban a los electores con frecuencia: además en la sacristía estaba una partida con escopetas, y á la puerta de la iglesia un piquete de tropa de manera que los que estaban dentro no tenían por donde escapar.
El alcalde dió principio al acto desenvainando el sable y mandando dividir los dos partidos. Ya antes habia dicho en todos los sitios públicos: el que vote contra mí vota contra el general Espartero. Luego encarándose con el numeroso partido del pueblo comenzó á provocarlo gritando que allí no votaban los ladrones, los contrabandistas, los amancebados y otros muchos dicterios semejantes. Algunos reclamaron comedidamente contra esos insultos y pidieron que principiara el acto y que se les admitiese desde luego sus votos; pero al mismo tiempo en el partido contrario se oyó la voz de fuego, y el alcalde como un energúmeno frente al altar mayor con el sable desnudo, gritaba desaforado: fuego á esos viles. La puerta de la sacristía se abrió, y no de la tropa sino de los encapados con escopetas, salieron tres tiros que hirieron á dos vecinos honrados y pacíficos y á uno de ellos tan gravemente que se halla sacramentado y en víspera de espirar.
Puede suponerse cual seria en aquel momento la consternación y la indignación del pueblo. Afortunadamente se presentó en la iglesia el juez interino «la primera instancia con el asesor y escribano, y después de tener serias contestaciones con el alcalde exhortó al pueblo para que se retirase, asegurándole que no tuviese cuidado, que no había elecciones, y que sí las había eran nulas, evidentemente nulas. El pueblo se retiró entonces, y á esto se debe que no haya corrido abundantemente la sangre en el mismo templo de la religión. Sin embargo, se ha derramado en aquel lugar santo la de un hombre inocente. Este escándalo es inaudito.
Pero lo que parece increible es que después de todo el Alcalde con su pandilla continuase las elecciones y que hayan hecho fígurar mas de 900 votantes, cuando apenas llegaban á 200. Concluido el acto á su satisfacción, vinieron todos á la plaza principal tocando himnos patrióticos y dando vivas á la Constitución. (¡Que sarcasmo!)
Réstame decir a Vds. que el gefe político permanece en Cádiz muy tranquilo sin adoptar ninguna medida contra el alcalde de Veger.
Deduzcan Vds., ahora la libertad que tendremos en la provincia de Cádiz para las próximas elecciones. Nunca con más descaro se ostentó la tiranía que en estos tiempos de amargura en que tanto se nos habla de libertad.

 

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