Abusos

En la nota que se reproduce, originariamente fue publicada por El Progreso de Cádiz, y de la que se hace eco El Clamor Público —periódico progresista fundado en 1844 muy enfrentado a los gobiernos moderados—, se da buena cuenta de cómo los comportamientos corruptos no son una novedad ni exclusivos de estos tiempos.

El texto se reproduce tal y como fue publicado por lo que cabe recordar que la ortografía de la época era bien distinta a la actual. A modo de ejemplo, la Ortografía de 1763 sostiene que «las vocales a, e, o, u se acentúan cuando se encuentran solas formando parte de la oración, con la finalidad de indicar que su pronunciación es aislada de las vocales que les puedan anteceder o proseguir» aunque en 1880, la Academia aclara que: «La preposición á y las conjunciones é, ó, ú, se acentúan ortográficamente por costumbre y no por ninguna razón prosódica».

También recordar que, cuando en el texto se alude al duque de Fernandina, se trata de José Joaquin Álvarez de Toledo, duque de Medina Sidonia.

EL CLAMOR PÚBLICO / martes 7 de septiembre de 1850
EL CLAMOR PÚBLICO / martes 7 de septiembre de 1850

Los abusos y arbitrariedades que se cometen en los pueblos al verificar el reparto de las contribuciones deben llamar seriamente la atención del gobierno, para impedir su perpetración, pues contribuyen a destruir la riqueza agrícola, fabril y comercial haciendo en estremo gravosos los impuestos. Véase lo que á El Progreso de Cádiz escriben de Vejer sobre esté asunto:

«En Vejer donde aun están palpitando hechos dolorosos en materia de contribuciones, en donde hemos visto salir para la cárcel de la ciudad un ayuntamiento en masa por abusos en un reparto de consumos en Vejer donde aun se recuerda la fatal contribución de 600 millones con todas sus consecuencias, donde aun se tienen muy presentes las ventas que la Hacienda ha hecho de todos sus bienes á los tesoreros ó depositarios de las contribuciones, en Vejer, repito, nos horripilamos cuando se trata de un reparto.

El ayuntamiento actual, á quien no se permite celebrar sesiones hace dos meses, según se dice por temor de que acuerde sobre un espediente de ZORROS, en el que aparecen algunas travesuras administrativas, y que se halla reducido á nueve regidores por no haberse aun cubierto las plazas de los cinco concejales que pertenecieron á la anterior municipalidad, y que como he dicho antes se hallan presos; que no tiene síndico porque el que eligió la corporación es hoy teniente de alcalde interino, á pesar de no ser el regidor primero sino el quinto, este ayuntamiento en esqueleto nombró por un acuerdo, cuando se le permitía, la junta repartidora para la contribución de inmuebles, cultivo y ganadería, eligiendo para tan delicada operación 16 hombres, labradores acomodados 15 de ellos, de responsabilidad conocida, y de una honra inmaculada; y designando para presidente de la misma al regidodecano del ayuntamiento, persona de las mas inteligentes y justificadas del pueblo en materias administrativas, creyó salvar su responsabilidad y alejó de su imaginación la triste memoria de su antecesor.

Los primeros pasos de la junta fué acordar se examinasen las relaciones, pues en las principales de ellas se hallaba patente la falsedad, en razón á que los colonos de las tierras y sus poseedores estaban discordes en muchas aranzadas en la cabida de los predios siendo una de ellas la presentada por el cura y vicario,  que es al mismo tiempo, como tambien de otros, administrador de las inmensas tierras que pasee indebidamente la empresa de Janda.

El Excmo. señor duque de Fernandina se allanó á costear los agrimensores para la medicion de sus dehesas, á fin de evitarse la multa que se le seguiria si la operación se practicaba de oficio, y solo en un pedazo de tierra resultaron 300 fanegas mas de las relacionadas.

El beneficio que de estas operaciones se sigue al vecindario y á los contríbuyentos en general, es de una consideración digna de aprecio, y todo el pueblo esperaba ver en este reparto la equidad y justicia que desgraciadamente no ha sobresalido en otros; pero no bien la junta acordó se midiesen las tierras de la empresa do Janda, y cuando el presidente pasaba oficio al alcalde interino pidiéndole los auxilios necesarios para ello, este, á pesar de la moralidad y rectitud que siempre le ha distinguido cuando ha ejercido cargos públicos, pasó una comunicación al que le oficiaba suspendiéndole de la presidencia de la junta que desempeñaba por nombramicnto del ayuntamiento, manifestándole á manera de consejo real, «que teniendo en consideracion justas causas que ponia en conocimiento del Excmo. señor gobernador, habia resuelto cesase en la presidencia de la junta pericial», poniendo en su lugar otro regidor, de ningunos conocimientos para librar á la junta de responsabilidades.

El presidente suspenso parece recurre á los tribunales exigiendo se le justifiquen esas causas, que lo imposibilitan de presidir actos públicos, y la junta en masa ha hecho dimisión de sus encargos anto el escelentismo señor gobernador y el señor administrador de directas.»

 

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