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Casos clínicos

Casos clínicos

Por el DR. JOSÉ MILLÁN MUÑOZ, de Vejer de la Frontera (Cádiz)

Ante todo, debo confesar que no siento la más mínima afición por la asistencia a los partos. Quizá haya influido el hecho de que la mayoría de ellos tienen lugar por la noche, y el abandonar el lecho no es lo que más agrada a los perezosos, entre los cuales tengo el honor de contarme.

Sirva esto de aclaración a la nota clínica que voy a exponer: Hace varias noches vino la madre de una doméstica a contarme el caso de otra hija suya, primeriza, quien hacía cuarenta y ocho horas que había sufrido rotura de la bolsa de las aguas y llevaba más de seis sin dolores, que habían cesado por completo. La matrona encargada de la asistencia aseguraba que la presentación era normal y todo hacía suponer que una inyección de pituitrina arreglaría felizmente el asunto.

Pero había que levantarse e ir hasta las afueras del pueblo, y ante esto, a pesar de mi nula experiencia homeopática en Obstetricia, consulté el formulario de Tetau y encontré la siguiente indicación: «Gelsimiun. Atonía completa, dolores ineficaces y falta de trabajo a pesar del cuello dilatado. Astenia motriz, sensibilidad psíquica.»

Entregué a la madre unos glóbulos de Gelsemium 6, encargándole los disolviera en medio vaso de agua y diera cada cinco minutos una cucharada pequeña a la paciente. En caso de no surtir efecto, la encargué volviera a la media hora para ir a resolver el caso personalmente. Hay que confesar que en el fondo no tenía muchas esperanzas de que Gelsemium hiciera grandes cosas, y era sólo un medio de retardar media hora la salida del lecho, tan grato en aquella noche de enero.

Pasados tres cuartos de hora, viene otro familiar a dar cuenta de la feliz llegada a este mundo de una hermosa y robusta niña, como dicen los cronistas de salones. Desde que tomó la primera cucharada, habían vuelto los dolores, que se sucedieron rápidamente y no cesaron ya hasta llegar a la meta con la feliz terminación del acto.

Intrigado por el rápido éxito y siendo ésta una aplicación de Gelsemium que desconocía, leí varias Materias Médicas para encontrar una descripción de estas propiedades que justifique su aplicación en tales casos, y únicamente en FARRINGTON encontré lo siguiente : «Con frecuencia encontramos que después de varias horas de trabajo, hay retardo en la dilatación del orificio. El dedo explorador encuentra el cuello resistente, duro y espeso. La enferma es histérica y presenta mucha excitación nerviosa. Los dolores abandonan el útero y se extienden por todo el cuerpo. Este estado demanda Gelsemium. Otro estado, que es exactamente el opuesto de éste, indica también Gelsemium, y es la atonía completa del útero. El cuello de éste es tan flojo como el mástic, está completamente lacio. El cuerpo del útero no se contrae del todo. La bolsa de las aguas sale libremente a través del cuello. No hay tendencias a la expulsión. En tales casos dad algunas dosis de Gelsemium.»

Esta falta de datos en los autores me hace creer que pueda ser de utilidad la publicación de este caso, decidiéndome a lanzar esta nota clínica, que constituye una nueva prueba de los diversos y vastos horizontes que abarca la Homeopatía, puesto que no hay ninguna rama de la Medicina, ni dolencia alguna de las que sufre la Humanidad, donde no llegue su benéfica influencia.

Creo muy útil la enseñanza que se deriva de este caso. Unos cuantos glóbulos de Gelsemium pueden convencer a los que se decidan a emplearlos en substitución de las inyecciones de pituitrina, de empleo tan perjudicial en ocasiones.

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