Francisco Salgueiro

El apunte biográfico que a continuación se expone está elaborado a partir del texto escrito por Francisco Javier Hernández Navarro y Santiago Moreno Tello en La destrucción de la Democracia: Vida y muerte de los alcaldes del Frente Popular en la provincia de Cádiz VOL 2. En realidad, el texto que se publica, es una especie de resumen de lo publicado por estos historiadores. Por ello, para un mejor acercamiento a la figura de Francisco Salgueiro resulta indispensable acceder a la referida publicación.

Francisco Salgueiro
Francisco Salgueiro

Nacido en Jerez de la Frontera en 1884, contrajo matrimonio en 1913 con Juliana Rodríguez González, natural de la provincia de Ávila. Hasta ese momento Francisco Salgueiro Rodríguez había ejercido el oficio de jornalero. Juliana llegó a Vejer alrededor de 1906 y fue acogida por la familia de comerciantes vejeriegos compuesta por Alonso Rodríguez y Juliana Rodríguez que poseían una fábrica de botellas que vendían sus productos en Jerez, Canarias y Cuba. Como no tenían descendencia, tomaron a Juliana como hija propia. Al casarse con Francisco Salgueiro, éste pasa a ocuparse del negocio de los Rodríguez Rodríguez y más tarde regentará una ferretería en la Plaza Juan Bueno.

De su trayectoria política anterior a la Segunda República se conoce su filiación socialista y que llegaría a ser fundador y presidente de la Agrupación Socialista de Vejer. Fue elegido concejal del ayuntamiento en la repetición de las elecciones municipales en mayo de 1931. De dichos comicios sale alcalde Pedro Girard y primer teniente a Gumersindo López. Hasta que es obligado a abandonar su acta de concejal, en 1934, tres van a ser los principales objetivos de Salgueiro según se desprende de sus intervenciones políticas: atacará todas aquellas actitudes y planteamientos que recuerden las formas del anterior Régimen, llevará al pleno propuestas que sirvan para aliviar el paro obrero y defenderá mejoras para la entonces pedanía de Barbate. Para combatir el enorme paro existente entre los albañiles propuso obligar a los dueños de las fincas urbanas a la instalación de inodoros lo que significaría al propio tiempo una medida de higiene. También pretendió que el Ayuntamiento gestionara el blanqueo de fachadas dando ocupación a los parados. Ambas medidas fueron rechazadas. Para Barbate solicitó que se hiciera una inspección de sus calles para conocer el estado de limpieza e higiene de las mismas y propuso distintas formas de financiación para abordar las obras necesarias. Tampoco recibió el apoyo del pleno.

Las circunstancias quisieron que ejerciera de alcalde accidental. El alcalde, Dionisio Guerra, solicita en 1932 una licencia por asuntos personales. Salgueiro cubre esa baja y le toca vivir la experiencia golpista fracasada del general Sanjurjo contra la República. En Vejer se sucedían las huelgas de jornaleros y él busca soluciones a la situación de los desempleados de Vejer. Próxima a agotarse las ayudas (“décima”) del paro, pide que se empleen obreros en el arreglo de la Calzada de los Molinos. Se enfrentó a los grandes terratenientes del municipio llegando a denunciar, por no cumplir con la Ley de Laboreo Forzoso, entre otro a: Ramón Mora-Figueroa, José y Manuel Romero Benítez, la viuda de Ignacio Castrillón Huertas o Antonio Pérez-Rendón Sánchez.

En 1934 es apartado probablemente por su actuación de no agresión a los anarquistas vejeriegos ante los sucesos de Casas Viejas. El delegado local de la CNT José García Pérez, Germinal, desde el exilio afirmaría: “En Vejer no hubo represión gracias al alcalde Salgueiro, ese gran hombre”.

Con la victoria del Frente Popular, en febrero de 1936, quien fuera alcalde accidental y único edil superviviente de la gestora municipal de 1931, es nombrado alcalde electo de un gobierno municipal formado por elementos de coalición de partidos progresistas o de izquierdas, que iban desde Unión Republicana hasta el Partido Sindicalista. Formaron parte de aquella corporación los siguientes concejales: Francisco Rubio Saro, como primer teniente de alcalde, y Juan Mejías Delgado, como segundo teniente de alcalde y como concejales: Francisco Chirino Sánchez, Francisco Tato Anglada, Francisco Braza Basallote, Gaspar Guerrero Sierra, Juan García Medina, Juan Peregrino Núñez, Gregorio Moreno Cornesa, Francisco Cabrales Ortega, José Ferrer Rodríguez, Manuel Acosta Muñoz, Antonio Moreno Domínguez, Antonio Guerrero Aragón, Miguel Gil Millán y Alfonso Melero Melero.

Hasta el golpe militar del 18 de julio de 1936, el breve mandato de Salgueiro se caracterizó por la posibilidad de reimplantar la Reforma Agraria en el municipio. la intensificación de la Policía Rural de Vejer para denunciar las diferentes usurpaciones de terreno y veredas públicas por parte de los grandes latifundistas o el apoyo incondicional al alcalde pedáneo Tato Anglada en las amplias reformas y gestiones que lleva a cabo en Barbate. Junto a Tato destacaría su lucha contra aquellos funcionarios y empleados municipales negligentes y corruptos.

La historiografía franquista, en su estilo de contarnos la historia, al explicar la toma de Vejer, no hacía mención de Francisco Salgueiro. Todo lo acontecido entre el 18 y el 20 de julio se lo endosaron al capitán de Carabineros Enrique Letrán López. Tanto odio se volcó contra él, que todos los demás, incluidos el alcalde, fueron eclipsados cuando la última corporación republicana, surgida de las urnas, fue aniquilada.

Francisco Salgueiro Rodríguez fue asesinado en un paraje desconocido junto con otros detenidos en la localidad.

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