Demasiadas palabras

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La fama del tartanero

Se reproduce una de las distintas referencias publicadas con motivo de su estreno de La fama del tartanero en el teatro Calderón de Madrid.

Mala fama tiene el tartanero Juan León; moza que va en su tartana, se ve puesta por todos en entredicho. Los autores de la zarzuela puesta en música por Jacinto Guerrero, con que se ha inaugurado la segunda temporada del Calderón, van a hacernos saber, sin embargo, que el tartanero no es un vulgar tenorio, sino un hombre de corazón, y que su tartana puede servir para algo más que para aventurillas galantes.  Es el tiempo de la francesada, y estamos en Vejer. Los españoles van venciendo. Un capitán se encapricha por una moza, que tiene su novio, y a la que protege Juan León, obligado para con el capitán por antiguos favores inolvidables. ¿Será necesario decir que la zarzuela, salpicada, como todas las de su tipo, de incidentes cómicos, termina satisfactoriamente, esto es, casándose los enamorados y descubriéndose el secreto de la vida del protagonista?

Jacinto Guerrero ha compuesto para La fama del tartanero una de sus más frondosas partituras. Desde el coro de las cobijás, que se oye casi al comienzo, número tras número, que ponen a prueba las facultades de los cantantes, se afirmaron en la primera representación con repeticiones continuas. Un magnífico terceto de zarzuela grande, la tiple Sélica Pérez Carpió, el barítono José Luis Lloret, el tenor Faustino Arregui, asistido por la tiple y el tenor cómico, Flora Pereira y Manuel Hernández, domina toda dificultad y se va llevando las palmas.

Todos los convencionalismos de la zarzuela se encuentran, los cierto, en La fama del tartanero; pero están salvados con gallardía, y el músico ha tenido la suerte de encontrar en Luis Manzano y Manuel de Góngora excelentes colaboradores.

Enrique Díez-Canedo en Crónica, revista gráfica de la época.

Los autores del libreto, el comediógrafo Luis Manzano y el poeta Manuel de Góngora, pretendieron reflejar el ambiente de Andalucía en tiempos de la invasión francesa. Sitúan la acción en Vejer, allá por el año 1811 y escriben una simple e inocente trama que adornan con todos los convencionalismos propios de la zarzuela y los clichés más sobados sobre el pueblo andaluz. Los autores pretendían, en el libreto, reflejar la manera de hablar de los andaluces, pero lo hicieron de manera torpe y fallida. Puede entenderse así,  a modo de justificación, las palabras del propio Luis Manzano cuando explicó que él y Manuel de Góngora, “habían querido hacer un libreto sin trascendencia, honesto y que ofreciera posibilidades al maestro Guerrero de lucir su inspiración musical“.

La zarzuela se estrenó en Valladolid, octubre de 1931, y llega al teatro Calderón de Madrid el 8 de enero de 1932 con notable éxito de público y crítica como se puede comprobar en los enlaces.

En otras webs y blogs: La fama del tartanero,  de Diego Emilio Fernández Álvarez; La Fama del Tartanero, por Alesves; Llega a Madrid “La fama del tartanero”, de Góngora y Manzano, con música de Guerrero, por J.G.O.; Revista musical española; el maestro Jacinto Guerrero;

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