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El maestro y Margarita

¿Qué es lo que te lleva a leer? Pueda haber tantas respuestas como libros o lectores. Acabo de leer El maestro y Margarita por un criterio tan poco literario como su vinculación con los Rolling Stones. Tengo entendido que Sus Satánicas Majestades reciben esta denominación por el disco Their Satanic Majesties Request (1967), pero también por la canción Sympathy for the devil que está inspirada en la novela de Majaíl Bulgákov, además de ser una de las más representativas de su repertorio.

Esta obra puede leerse como si se tratara de un texto de literatura fantástica o como una revisión de la pasión de Jesucristo, con Pilatos como protagonista presentado «con un manto blanco forrado de rojo sangre». También se puede leer como una crítica al régimen soviético o al cinismo, abuso y engaño de cualquier sistema político. Habrá quienes hagan una interpretación más reflexiva de una novela filosófica en la que el autor expone ideas sobre los seres humanos, su organización política y conducta social, la divinidad o Satanás. En cualquier caso, es una novela que sorprende y, salvo que se pretenda hacer un trabajo académico, todas las lecturas e interpretaciones son aceptables.

La novela se divide en distintas partes. El rocambolesco séquito de un diablo que aparece en Los Estanques del Patriarca de Moscú, para comprobar la repercusión que sobre los moscovitas ha tenido la Revolución de Octubre. La historia de amor entre el maestro y Margarita. Y la novela que el maestro escribe sobre Poncio Pilato y que su autor —¿trasunto del propio Bulgákov?— decide quemar olvidando que «los manuscritos no arden» sino que sus mensajes permanecen indestructibles en el tiempo.

Bulgákov crea una atmósfera fantasmagórica donde lo social se mezcla con lo político y lo real con lo inverosímil. Una trama donde los personajes de la sociedad real se relacionan con seres estrambóticos de poderes sobrenaturales y donde solo los más inteligentes no sucumben ante unos personajes y acontecimientos siniestros, jocosos y surrealistas.

En sus páginas predomina la lucha entre el bien y el mal. La figura de Voland, que personifica a Satanás, es misteriosa. Pese a los estragos que ocasionan sus compañeros de viaje, más que inducir el mal, el Satanás de Bulgákov lo disecciona llegando a la condescendencia con la vanidad y simpleza de tantos hombres: «Bueno, son hombres como todos… Les gusta el dinero, pero eso ha sucedido siempre… A la humanidad le ha gustado siempre el dinero, sin importarle de qué estuviera hecho de cuero, de papel, de bronce o de oro. Bueno, son frívolos…, pero ¿y qué?…, también la misericordia pasa a veces por sus corazones».

A lo largo de la novela permanece latente la crítica por la carencia de viviendas, los abusos de poder, los círculos de decisión, el sistema policial o el aparato ideológico. Se censura a las élites culturales que se mueven en un mundo tan jerarquizado que las personas no significan nada si no están avaladas por documentos, certificados o registros oficiales. También hay una sátira contra los vicios humanos: contra los sobornadores, delatores y especuladores de divisas; contra la sustitución de la verdad por la mentira o contra la cobardía que es considerada como el mayor defecto del hombre. Es cierto que aparece Satanás acompañado de seres fantasmales, pero este séquito no es más nocivo que los propios demonios que albergamos los humanos. Y volviendo al principio, tanto Bulgákov como Jagger coinciden en abordar la capacidad del hombre para hacerse daño así mismo.

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