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Juanita Narboni

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Título: La vida perra de Juanita Narboni
Autor: Ángel Vázquez

Formato: EPUB – DRM
Editorial: Seix Barral
Año de edición: 2017
ISBN: 9788432233128 

Una mujer, tal vez un hombre, y una ciudad. Juanita Narboni y Tánger. Juanita es una persona atormentada, paranoica. Todo cuanto sucede a su alrededor le reconcome. Vive frustrada y obsesionada por todo, por el qué dirán y por la insatisfacción sexual. Tiene una visión pesimista de la vida. Piensa que ésta se ceba con ella; que solo le da motivos para el reproche, la frustración y la desesperanza. Tánger es la ciudad. Todo se desarrolla en el periodo comprendido entre 1914 y finales de los años sesenta. Años que abarcan su esplendor y decadencia como ciudad cosmopolita, multicultural, liberal y bohemia. Un Tánger atractivo y sugerente para reconocidos escritores, pintores, cineastas y poetas. Una ciudad que paulatinamente viene a menos, que envejece y se aleja de lo que fue una ciudad internacional al perder el prestigio de su antigua condición de refugio intelectual. A Tánger le sucede lo que a Juanita; una degradación gradual e irremediable. «Una ciudad por donde los autobuses pasean vacíos es una ciudad fantasma», dice la protagonista. Tánger es Juanita. En el trasfondo, todos los conflictos bélicos de la época. La II Guerra Mundial: «Acabamos de salir de una guerra y parece que nos metemos en otra. La ciudad se está llenando de polacos. Judíos. Aquí los llaman polacos, pero son de todas partes de Europa». La guerra civil española: «Sí, hija, sí, ya lo sé, las que ayer tocaban hierro cuando veían pasar a un fraile, hoy en la Purísima en primera fila y los hijos jefes de flechas». La entrada de las tropas españolas en Tánger: «El pasado día doce, a las once de la mañana entraron las tropas españolas y ocuparon la ciudad […] Todo fue muy rápido, y no sabíamos si reír o llorar […] Ahora están deteniendo a todo el mundo […] En Tetuán, las puertas de las casas de los masones las marcan, como en Alí Babá, y por las mañanas se llevan a los hombres y los fusilan». También hay referencias a la independencia de Marruecos y al velo decadente que desde entonces envuelve a la ciudad.

El drama de Juanita es no admitir que su realidad cambia por su propio ciclo vital, por los acontecimientos históricos que le toca vivir y por una inconfesable fijación con la bebida. El autor usa múltiples referencias culturales, cinematográficas y musicales así como una especie de dialecto que se nutre de la estructura y pronunciación del castellano enriquecido con vocablos y expresiones hebreas, francesas, árabes y portuguesas. Es el habla de todas las Juanitas Narboni del Tánger de entonces. Igualmente hace un uso arbitrario del tiempo, pero deja pistas al lector para identificar a qué año se refiere Narboni en sus divagaciones. Así, por ejemplo, cuando recuerda la película Lo que el viento se llevó, sabemos que no puede ser anterior a 1939; al hablar de la entrada de las tropas españolas en la ciudad, nos sitúa en 1940 y al aludir al cambio de sexo la atleta catalana María Torremadé, en 1941.

Ángel Vázquez, el autor de La vida perra de Juanita Narboni, escribe una novela donde la ciudad, la vida cotidiana y la soledad de Juanita nos sumergen en un mundo ficticio y tan real como la vida misma. Juanita es Tánger. Tanta verdad hay en el personaje que se diría que la Narboni es Ángel Vázquez. La novela es ficción, tal vez realidad, en todo caso una crónica de costumbres de Tánger y sus Juanitas.

La música en cualquier novela puede servir como aderezo, pero en este caso es utilizada para perfilar la identidad del personaje, enmarcar el tiempo y las vivencias o los escenarios. Ángel Vázquez se vale de estas referencias, también de las cinematográficas o del habla de los tangerinos españoles, para envolver de realismo su monólogo. En La vida perra de Juanita Narboni la música supone una especie de cordón umbilical que une a la protagonista con sus recuerdos, con su biografía. La música dice mucho de quien la escucha y constituye una referencia de la experiencia vital y de la manera de observar la realidad. Para el lector estas referencias le sirven, en ocasiones, para ubicar en el calendario lo narrado por Juanita.

Juanita recuerda fragmentos y título; bailes, conciertos y músicos. Evoca temas e intérpretes de diferentes estilos como Ernesto Lecuona o la concertista de piano Maite Díaz de Tuesta. Alude a la actuación de Caruso en el Teatro Cervantes en una noche muy lluviosa de la primavera de 1918. También a Imperio Argentina, Estrellita Castro, Angelillo o a la cupletista Raquel Meller entonando «Cuando voy a los bailes del duque de Osuna con el miriñaque de rico muaré…». Igualmente rememora los programas de radio de canciones dedicadas, la música y baile en series de animación como Betty Boop o los reproductores de música: «A la Bella le compró un tocadiscos —ahora lo llaman así porque son eléctricos».

La música que escucha pertenece principalmente al patrimonio cultural español, o cantado en este idioma, y músicas provenientes de otros países. Sin embargo, Juanita no presta oídos a músicas de gran impacto mundial en la época como el pop y el rock, en sus diversas variantes, o el jazz tan presente en tantas películas.

Una simple clasificación de la música a la que se alude en La vida perra de Juanita Narboni puede ser la siguiente:

Canciones vinculadas a las guerras: La Madelón, canción que cantaban los soldados franceses durante la I Guerra Mundial; The Lambeth Walk que hace referencia a la calle Lambeth de Londres que fue bombardeada durante la II Guerra Mundial y que pertenece al musical Me and My Girl; Fasceta nera, la canción del fascio italiano; Soy el novio de la muerte, escuchada por Juanita cuando las tropas españolas ocupan Tánger. También hay alusiones a himnos como La marcha real y La marsellesa, así como a canciones de guerra de Marruecos.

Canciones infantiles populares: «Al pasar la barca me dijo el barquero»; «Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho y ocho dieciséis…»; «Estaba una gata blanca sentadita en su tejado, marramamiau, miau, miau…» o «El patio de mi casa es particular…»

Boleros, tangos y otros cantares: Perfidia, Bolero de Alberto Domínguez; Historia de un amor es un bolero escrito en 1955 por Carlos Eleta Almarán; Toda una vida, compuesta por Osvaldo Farrés y popularizada por Antonio Machín; Silencio, de Carlos Gardel; El vals de la viuda alegre; Fascinación, un vals que popularizara Andy Russel Los Panchos entre otros. Dardanela, música de 1919; Muñequita linda, de María Grever; Ay mamá Inés del compositor cubano Eliseo Grenet; Sombreros y mantillas, interpretada por Rinna Ketty; Padam – Padam, canción de Edith Piaf (1951); María del Carmen de Quintero, León y Quiroga interpretada por Estrellita Castro.

Pasodobles zarzuelas y operetas: Domingo Ortega, El gato montés y España Cañí. El príncipe Carnaval (opereta arrevistada del año 1920); Las bodas de Luis Alonso; La verbena de la paloma, La corte del faraón, La canción del olvido.

Canciones y/o películas musicales: Violetas imperiales, protagonizada por Carmen Sevilla y Luis Mariano; de Volando hacia Rio de Janeiro, de 1933, con Dolores del Río, Fred Astaire y Ginger Rogers, Juanita recuerda un fragmento de la letra del baile de La Carioca: «Aprende a bailar La Carioca que en todo el mundo hoy se toca…». Amado mío, de la película Gilda, con Rita Hayworth y la voz de Rita Ellis. De Rumbo al Cairo, 1935 recuerda unos versos de otra canción: «Rumbo al Cairo va la dama, en su yate occidental, con su y su negrito, y en la vela su inicial». La hija de Juan Simón es una obra de teatro musical, llevada al cine por Saenz de Heredia en 1935 con Angelillo y en 1957 con Antonio Molina.

Canciones tangerinas y marroquíes: Juanita recuerda una canción de Aïchita la Hebrea* que se cantaba en el Marruecos español y especialmente en Tánger: «Ni me pesan las caenas, ni tampoco tu querer, es más grande mi condena, cuando no me vienes a ver». También 0tras canciones del repertorio tangerino como la parodia del himno de los pequeños exploradores españoles que Juanita recuerda con alegría: «Exploradores, niños, mocosos, que con el palo bailáis al oso, la cantimplora y el correaje, parecéis burros que van de viajes…». Dentro del cancionero de la guerra de Marruecos: «En un gran avión militar, en la guerra, durante la acción, se elevó con valiente colar, un teniente de la aviación». También aparece un romance sefardí que se cantaba en las fiestas judías: «Está Rajel lastimosa, lástima que Dios la dio por ser mujer de quien era, mujer del gobernador ahuad ahuad». Otra canción sobre Abdelkrin sobre la fuerra del Rif: «Ay Beni, ay Beni Bujafara, el cielo de Mahoma lo llevas en la cara».

* Sagnes Alem, N. 1999. Ángel Vâzquez romancier (1929-1980): Images et représentations du Maroc hispanophone. Presses universitaires de la Méditerranée. doi:10.4000/books.pulm.646
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