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El paraíso

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Libro: El paraíso en la otra esquina
Autor: Mario Vargas Llosa
Editorial: Alfaguara
Año de edición: 2003
ISBN: 978-8422680055

Flora Tristán jugaba al Paraíso en Auxerre. Años después observó a un grupo de niños en Arequipa jugando al juego que ella pensaba francés. Paul Gauguin también lo jugó en su infancia; más tarde, en una lejana isla del Pacífico Sur, comprobó cómo aquel entretenimiento infantil había llegado hasta tan recóndito lugar.
– ¿Es aquí el Paraíso?
– No. No es aquí, es en la otra esquina
Mientras se formulaba esta pregunta, el resto de jugadores cambiaban de posición.

Durante la infancia jugábamos también al paraíso, pero en una modalidad más prosaica. ¿Tienes fuego?, preguntaba el que la llevaba; “Allí enfrente humea”, aspirando la h como sabemos hacer los andaluces, respondía el interlocutor mientras el resto corría de esquina en esquina del zaguán del colegio. Este juego antiguo y con múltiples variantes puede servir como metáfora de la vida. El hombre siempre ha buscado el paraíso y sin embargo, éste le suele resultar esquivo; siempre le envían a la otra esquina.

Acaso como ejemplo de soñadores o buscadores de los paraísos perdidos o de los paraísos que nunca existieron, Vargas Llosa escogió a la socialista Flora Tritán y a su nieto, Paul Gauguin, un pintor que convulsionó los cánones estéticos de la época, para convertirlos en personajes literarios al recrear sus intensas y rebeldes existencias.

Dos personajes en busca de un sueño, con dos concepciones de vidas diferentes y unidos por una vocación férrea en defender sus ideas por encima de cualquier obstáculo. Dos personajes en busca de un paraíso que les resultó esquivo, ante lo que se sublevan y afanan en alcanzarlo. Para la abuela, el paraíso es un espacio de libertad, de integridad, de respeto a los derechos de los trabajadores; un lugar donde desterrar la iniquidad, la injusticia social, la pobreza, la miseria y la ignorancia. Para el nieto, el paraíso es menos ambicioso. No pretende convencer a los demás de las virtudes de su pintura, de su experiencia vital; simplemente busca un lugar donde poder pintar y vivir la vida de la manera más natural. Cuando deja su profesión de agente de bolsa y su cómoda vida familiar y profesional para dedicarse a la pintura, ya había descubierto cierta aversión por lo convencional y por la civilización mojigata de una Europa vieja y decadente. Entonces busca el antídoto en la ingenuidad de la gente sencilla. Su arte necesita un estilo simple, alejado de la realidad inerte del pintor fotógrafo, del detallismo del realista o del virtuosismo de los impresionistas.

Cuando Gauguin se embarcó en 1891 rumbo a Tahití lo hacía con la intención de llegar a un paraíso con nativos que vivían en sensual armonía con la naturaleza y sus antiguas deidades. Pero cuando llegó los tahitianos ya habían sido civilizados por los misioneros católicos y protestantes, así como por los administradores coloniales franceses. Gauguin intentó recrear en sus cuadros, esculturas y grabados ese paraíso perdido que en su mente era un mundo idílico de mujeres desnudas, pareos llenos de colores, paisajes exuberantes y espíritus extraños.

El autor afirmó, en algún acto de promoción de El Paraíso en la otra esquina, que este libro «tiene más de novela que de memoria histórica» y «lo inventado es más importante en la obra que lo histórico». Sin embargo, eliminando secuencias concretas de la narración, pasajes puntuales producto de la fantasía, lo cierto es que Vargas Llosa consigue describirnos muy certeramente a los personajes reales. El retrato que nos traslada, la semblanza de Flora Tristán y Paul Gauguin resultan ser de gran fidelidad y logra conectar dos formas de vida y modos de pensamiento que, aunque siguen caminos paralelos en la forma de conseguir sus objetivos, persiguen un fin único en el sentido de alcanzar lo inalcanzable y desprenderse de muchas cosas para lograr tal objetivo.

Hasta su lectura únicamente sabía de Flora Tristán por un pequeño libro de Iris M. Zavala titulado El texto en la Historia que recogía algunos artículos sobre novela, modernismo, literatura popular, literatura e ideología o socialismo decimonónico. La escritora puertorriqueña describe a Flora Tristán como una mujer que «absorbió todas las corrientes sociales de la época y, finalmente, propuso su sueño de una sociedad más justa, de un mundo más feliz: un proletariado consciente e internacionalista que luchara por las causas de los esclavizados».

Podría afirmarse a modo de conclusión que esta novela es la historia de una mujer que intentó construir un paraíso, y de su nieto artista que intentó encontrar un paraíso perdido. También la historia del fracaso de una búsqueda pero que nos deja el ejemplo de una vida y una obra impresionante.

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