Demasiadas palabras

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Atentado contra Alfonso XII

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Afirman que la poesía oral surgió con la intención de transmitir noticias y dar a conocer grandes gestas. De igual manera se acepta que, para ser mejor recordadas por el pueblo, se recitaban en lengua vulgar acompañándose del algún instrumento de música. La palabra entendida, la música y la repetición constituían un buen método para difundir los mensajes.

El romance es un género literario, musical y narrativo que se remonta al siglo XIII, transmitiéndose de forma  oral y escrita. Aunque su presencia es continuada en el tiempo, en el siglo XIX emerge en el contexto del romanticismo y, en el siglo XX, Federico García Lorca, entre otros, vuelven a usarlo. En ocasiones, estos romances estaban cargados de intencionalidad política; suele señalarse que los romances han servido para la información, propaganda o adoctrinamiento.

Carmen García Surralles es la autora de: «Atentado anarquista contra Alfonso XII. Estudio de un personaje del romancero vulgar», centrado en el estudio de distintas variantes de un romance titulado Atentado contra Alfonso XII. En dicho estudio alude al perpetrado contra el monarca en octubre de 1878. En esa fecha Juan Olivas Moncasí disparó contra el rey sin alcanzar su objetivo. Fue preso, juzgado y ejecutado. El pueblo idealizó a Juan Olivas —en el romance, Antonio— cantando sus peripecias hasta hace poco.

Joaquín Díaz, que lleva muchos años rescatando del olvido la literatura y música popular, grabó este romance en la versión de Tielmes de Tajuña. En el disco, grabado en 1986, se puede leer sobre este romance que junto a otros «es una buena muestra cómo los hechos políticos y también históricos dejaron su huella en el romancero, ya mucho más popular y periodístico que tradicional». Y se añade: «La difusión de este romancillo, seguramente por algún pliego de cordel¹ de los que los ciegos vendían, fue enorme, estando hoy en día  muy difundido en toda la Península y América Latina, encontrándose incluso versiones entre los serfardís de Marruecos».

En la publicación de Carmen García Surralles, anteriormente citada, se indica cómo el paso del tiempo transforma el contenido histórico del mismo para decantarse en el lado humano del agresor. Es lo que sucede, por ejemplo, en la versión recogida Vejer de la Frontera. Este romance y la aparición de diferentes versiones del mismo, en palabras de su autora, es testimonio de que, «junto a aquellos que hablan de crímenes y bandoleros de interés más o menos local, se dan otros que de manera continuada incorporan los acontecimientos de la historia contemporánea desde la invasión napoleónica hasta la guerra civil española».

Versión recogida en Vejer de la Frontera en 1976

El día quince de enero      en Madrid se presentó
un hombre bien parecido      natural de Morrión
La intención que aquel llevaba      era matar a Alfonso II,
era matar a Alfonso XII,      pero no lo consiguió.
Mas el día veinticuatro     hubo una inauguración
y Antonio Oliva aquel día      quiso lograr su intención.
    Soltó un disparo      con gran valor.
    Por más desgracia      no le acertó
    y al mismo tiempo      de salir a huir
    fue y lo detuvo      un guardia civil.
Lo llevan a un tribunal,      la sentencia se leyó,
lo rodearon a muerte,      mas el rey lo perdonó.
Mas el Tribunal Supremo      la causa llegó a fallar
y no hubo más remedio      que mandarlo a fusilar.
Cuando su esposa fue a verlo,      estaba en capilla ya
y los malos centinelas      no la dejaron entrar.
    Fue el comandante      del batallón
    y allá a sus pies      se arrodilló,
    y le suplica      que quiere ver
    a su marido      la ultima vez.
Cuando Oliva vio a su esposa      amargamente lloró
y se decía a si mismo:      —Oliva tener valor.
    —Valor yo tengo      —se contestó—,
    valor me sobra      ……………
    solo me queda      un sentimiento grande y cruel
    que son mis hijos      y mi mujer.—
Lo ha convidado a cenar      un amigo de prisión
y estando los dos cenando      de esta manera le habló:
    — Amigo mío      de corazón
    mira qué unidos      estamos los dos
    pero mañana      lejos de aquí
    en este instante      estaré al morir.

¹ Pliego de Cordel

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