Demasiadas palabras

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Una Odisea

A riesgo de ser corregido, supongo que no abundarán las novelas que inserten un ensayo entre sus páginas y escasearán aquellas que destripen su argumento en los primeros párrafos. En Una odisea se dan ambos casos: ofrece al lector un análisis coral de La Odisea de Homero y comienza con un anticipo de lo que sus lectores encontrarán si continúan leyendo. Otra singularidad reseñable: todos los fragmentos reproducidos de La Odisea corresponden a traducciones del propio Mendelsohn.

Ignoro si el autor adelanta la trama para centrarse en lo importante o si se trata de un acto de emulación literaria: «Todas las epopeyas clásicas comienzan con lo que los estudiosos llaman proemio: la introducción en que se anticipa al auditorio el asunto de la epopeya, cuál será el alcance de su acción, cuáles las identidades de sus personajes, cuál la naturaleza de sus temas». Daniel Mendelsohn repite el esquema de la obra que analiza. En las primeras páginas resume la novela: adelanta el seminario que impartirá sobre La Odisea, anticipa la determinación de su padre para asistir a esas clases y avanza un crucero por el Mediterráneo para volver sobre la ruta de Odiseo —Ulises para los latinos— así como el deterioro en la salud de su progenitor.

«Un hijo en busca de su padre. Así es como empieza la Odisea». Si Telémaco parte en busca de su padre; Daniel Mendelsohn descubre al suyo, a Jay Mendelsohn. El seminario le proporciona la oportunidad de indagar sobre la personalidad del padre y le arroja luz sobre un hombre que, en muchos aspectos, le resultaba desconocido. Un hombre de ciencias bastante cuadriculado para el que su filosofía de vida se fundamenta en que «x=x»: «Un crimen es un crimen. Si has obrado mal, has obrado mal. No hay grados». Alguien, en definitiva, reacio a las demostraciones de afecto y que se irritaba por las dificultades de su hijo con la asignatura de Matemáticas. Un padre que fue al ejército para poder estudiar; que apreciaba el trabajo duro y la perseverancia.

En el seminario se resaltan aspectos de La Odisea tan actuales como: educación, matrimonio, familia, identidad y lealtad, pero también la mentira, el disfraz y el reconocimiento. Y, junto al estudio de la gran epopeya homérica, surge el inevitable paralelismo de Odiseo y Telémaco con Jay y Daniel Mendelsohn; el hijo en busca de su padre, la nostalgia del hogar y el reencuentro de padre e hijo tanto en la epopeya como en la novela.

En esta novela nos encontramos con un análisis pormenorizado de la gran epopeya clásica realizado por el profesor, el grupo de estudiantes que asisten al seminario y con las aportaciones puntillosas, críticas y provocadoras de Jay Mendelsohn: «¿Héroe? A mÍ no me parece para nada un héroe». Esta es su primera intervención en el seminario a la que sucederán otras del mismo tenor: «No es un héroe porque llora. No es un héroe porque engaña a su mujer. No es un héroe porque le ayudan los dioses». «No sé por qué le consideran un héroe»; «Engaña a su mujer, se acuesta con Calipso. Pierde a todos sus hombres, es un general desastroso».

En opinión del autor, La Odisea no es tanto el relato de la búsqueda de un hogar físico como una búsqueda dentro de las relaciones interpersonales: padre, hijo; esposo, esposa; amo, siervo. En la novela hay un constante paso de la epopeya clásica a la vida familiar de los Mendelsohn, un continuo viajar en el tiempo y un pasar fluido del texto clásico a la actualidad. El autor convierte La Odisea en un texto actual, en una lección contemporánea, con personajes vistos como reales en lugar de seres mitológicos productos de la imaginación o del recurso literario para explicar la realidad en el mundo antiguo.

Una odisea es un texto sobre la obra de Homero y una exaltación de la vigencia de los clásicos. Un texto oportuno cuando se constata que los planes de estudios reniegan de las lenguas y autores clásicos, de la filosofía y la cultura en favor de un utilitarismo mal entendido que proyectará una sociedad cada vez más maleable. En este sentido, resulta gratificante conocer la iniciativa de unas alumnas de Griego de Segundo de Bachillerato del IES Néstor Almendros (Tomares, Sevilla) que, hace unos meses, manifestaron su disconformidad ante quienes pretenden acabar con las Humanidades en el sistema educativo.


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