Demasiadas palabras

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Actitud democrática

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El Estado social retrocede hacia la insuficiencia, las instituciones ganan descrédito, el Estado de derecho es prostituido por el sectarismo con el que se nombran determinados cargos, la separación de poderes es más una aspiración que una realidad; la corrupción lo infecta todo. ¿Seguimos? Ante semejante panorama, la respuesta electoral no parece suficiente; solo una sociedad civil comprometida puede mitigar el déficit democrático en el que vivimos.

La democracia es un sistema político imperfecto que profundiza en su imperfección cuando queda reducida a poco más que contienda partidaria. Por otra parte, la democracia provoca frustración. Como cada cual observa e interpreta la realidad a su manera, siempre habrá quien no vea cumplidas sus aspiraciones. Pero al igual que sucede con las personas, la democracia madura cuando acepta sus propias imperfecciones, cuando busca corregir sus carencias. El desprestigio de los políticos, el prieta las filas de los partidos, la utilización fraudulenta de las instituciones públicas o las trincheras de los medios de comunicación más relevantes, propician la apatía de la ciudadanía. De este abatimiento social se aprovecha el poder institucionalizado para presentar las grandes cuestiones como dogmas, como credos basados en una fe, laica si quieren, pero como toda fe alejada de la razón. Desde ese poder se apela constantemente a defender “nuestros valores”, “lo nuestro” y a “los nuestros”, sin importar si esos valores son asumibles o necesitan una reconversión, si lo nuestro es mejorable o si los nuestros merecen alguna defensa.

Alguien dice que para revertir esta situación se necesita una actitud revolucionaria. La desidia y el temor de saber que cualquier acto es considerado rebelión, sedición o terrorismo, no ayuda. En todo caso, es complicado el compromiso y la conciencia democrática colectiva, cuando desde el poder se apela de manera constante al dogma: unidad territorial, la patria, la bandera… Y ya se sabe que llegando a los territorios de la fe, nos ubicarnos cerca del fanatismo; entonces, resulta imposible razonar, debatir. Por ello, igual bastaría con una actitud democrática, en el sentido de profundizar en la exigencia, indagación y controversia razonada. Es decir, todo lo contrario de esa banalización del debate político que nos retransmiten a diario.

Escucho a George Cables acompañado por: Nathan Davis, Benny Golson, Claus Reichstaller, Jon Faddis, George Cables, Abraham Laboriel, Dennis Mackrel.

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7 comentarios

  1. HLjorge dice:

    Reblogueó esto en En la diversidady comentado:
    Alguien dice que para revertir esta situación se necesita una actitud revolucionaria. La desidia y el temor de saber que cualquier acto es considerado rebelión, sedición o terrorismo, no ayuda. (…) bastaría con una actitud democrática, en el sentido de profundizar en la exigencia, indagación y controversia razonada. Es decir, todo lo contrario de esa banalización del debate político que nos retransmiten a diario.

  2. HLjorge dice:

    Buena pintura del paisaje democrático. Estoy de acuerdo con tu táctica, pero ¿cómo competir con el adoctrinamiento y lavado de cerebro solapados de los medios masivos de comunicación?, ¿para qué argumentar con datos verificables si el votante promedio vive la política como una religión y toma cualquier disidencia como un ataque? A mi me sostienen unas palabras que dijo Joan Baez en 2018: “No soy optimista, siento temor por mi nieta, no entiendo cómo podrá haber un mundo en el que pueda vivir. Pasamos la mayor parte del tiempo en la negación, por ejemplo del calentamiento global, pero debemos ser conscientes de que hay todavía cosas que podemos hacer. Siempre he creído en pequeñas victorias y grandes derrotas. Hoy vivimos una enorme derrota, por lo que cada pequeña victoria deviene importante.” elpais.com/cultura/2018/03/11/actualidad/1520790465_439803.html

  3. Una reflexión absolutamente pertinente. Y añado los peligros de la digitalización y el imperio mundial de cuatro o cinco tecnológicas que tienen la vida de todos en sus manos. Una verdadera revolución sería volver a hacer Política con mayúsculas y controlar de forma internacional el monopolio que significan Amazon, Google, Facebook… mediante el pago de impuestos y cumplimiento de leyes de forma estricta, de forma que no sean los verdaderos dueños de la economía y la comunicación, lo que las convierte en dueñas de los políticos y la ciudadanía. Controlan nuestras ideas, nuestro dinero y nuestros gobiernos. Esa debe ser la próxima revolución mundial.

    • JCRomero dice:

      Oportuna tu reflexión. Seducidos por sus beneficios, no atendemos a los riesgos que conlleva cuando esas empresas pretenden utilizar sus servicios para ejercer un papel que no les corresponde. Desconozco cómo evitar esos abusos más allá de las que apuntas y de fomentar la necesidad de educar en el espíritu crítico para ser capaces de interpretar la realidad y observar sus riesgos. Para ser conscientes de que producimos datos de manera constante cuando navegamos por internet o utilizamos el teléfono. Esos datos quedan registrados y son susceptibles de ser utilizados. Sabemos que esos datos son recopilados, analizados y utilizados. Puede que estemos pagando un alto precio por este progreso digitalizado: nuestra libertad.

      En todo caso, la historia de la humanidad es la historia del desarrollo tecnológico. Desde el descubrimiento de la utilidad del fuego, rueda, arado, viaducto, alcantarillado, imprenta, máquina de vapor, internet. Estos avances no han determinado nada por sí mismos, ha sido el ser humano quien ha determinado su uso.

  4. […] a través de Actitud democrática — Demasiadas palabras […]

  5. grojol dice:

    Más que una actitud revolucionaria, o menos, lo que hace falta es ilusión.
    Sin ilusión individual y, sobre todo, colectiva no se hace ningún camino. A estas alturas, con el panorama que has descrito perfectamente, queda poco que salvar de lo que huele a podrido. Queda… una ilusión colectiva por florecer; pero nadie se pone, en serio, a preparar el terreno.
    Quizá solo en Cataluña.

    • JCRomero dice:

      La revolución que está por llegar en nada se parecerá a las revoluciones anteriores; consistirá en asumir y defender los valores valores democráticos por parte de la ciudadanía de manera individual y colectiva. Para ello es preciso educación, valores democráticos y aprender a escuchar; aprender que la democracia es imperfecta y que tenemos en nuestras manos corregir esas imperfecciones, asumir que la democracia somos nosotros, que nuestros salvadores somos todos y cada uno de nosotros. Tú lo llamas ilusión, que es hace referencia a la esperanza, yo revolución; más o menos decimos lo mismos. Saludos y gracias, como siempre, por leer y comentar.

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