Demasiadas palabras

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Dando el cante

«Dar el cante» tiene que ver con la canción lo mismo que «quedar retratado» con la fotografía. Quedar retratado significa dejar al descubierto intenciones ocultas, quedar en evidencia; dar el cante es desentonar, sobresalir más de lo normal llamando la atención de manera negativa. En estos días, a cuenta de la celebración del 12 de octubre, la decisión final del PSOE o el anuncio del nuevo Premio Nobel de Literatura, muchos están dando el cante y quedando retratados.

Que el 12 de octubre, en este periodo democrático, y en presencia de las más altas —tal vez más bajas — personalidades políticas, desfile una cabra envuelta en la bandera de Millán Astray, el de «¡Muera la inteligencia!» y otras reliquias, dice mucho de este país, de sus élites y de sus patriotas. Que el patriotismo se mida por la asistencia a desfiles militares, por el sentimiento expresado al sonar el himno nacional o por el corte de las mangas de la camiseta de un futbolista, lo dice todo.

Quienes tampoco dejan de dar el cante son los miembros de la Gestora del PSOE que ya están comprobando que el futuro, después de la inmolación en Ferraz, puede ser mucho peor de lo que imaginaban. Canta y calla Correa, el de la Gürtell, para delatar la financiación delictiva del PP mientras quienes han tomado ahora el PSOE pasan de puntillas y apenas si susurran sobre éstas y otras fechorías.

La historia del PSOE es un campo de batalla con algunos contendientes dignos, muchos tipos retorciendo las reglas en beneficio propio y una legión de camarillas que no dudan en alzarse en nombre de un heroísmo que no tienen y unas ideas que no representan. Cuando abandoné la militancia en el PSOE y más tarde dejé de vota a sus candidatos, nunca me alegré de sus derrotas. Ahora reconozco que Pedro Sánchez, quien transitó agarrado a la coherencia de la palabra dada y a la promesa electoral de no facilitar un gobierno del PP, me hizo dudar; los de la Gestora y sus mentores, no. ¿Abstención del PSOE? Ellos lo tienen claro, yo también. En todo caso, desconozco si para el país todo este episodio supone una catástrofe cuando el partido ya ha dejado de ser el acumulador de votos de la izquierda y cuando se consolida otra opción que puede representar al votante cansado de guerras estériles, victorias pírricas y personajes tan chuscos como grotescos. Mis antiguos compañeros dudan entre pactar con el PP o terceras elecciones; se trata de un dilema que se plantea desde la aceptación de la derrota, como un mal menor, porque en realidad lo que están calculando es con cuál de estas opciones perderán menos votos.

Dylan es un cantante, pero son otros quienes están dando el cante a cuentas del Premio Nobel de Literatura que le han concedido. Parece razonable discrepar de los merecimientos de Bob Dylan para recibir el galardón pero, augurar el final de la literatura o la muerte del libro por la concesión de este premio al cantante parece una desmesura, además de otorgar a estos premios la trascendencia que no tienen. Puede que parte del negocio literario se mantenga gracias a la existencia de los distintos premios para beneficio de editoriales y autores. En todo caso, si no existieran los premios la literatura seguiría instruyendo, interesando y emocionando a miles de lectores. Por otra parte, reducir la literatura a su relación con los documentos escritos es poner límites a la propia literatura. En los tiempos de juglares y trovadores, cuando pocos tenían el privilegio de saber leer, parte de la literatura se apoyaba en la melodía y se hacía canción. ¿Acaso la poesía no es literatura? ¿La letra de una canción no puede ser catalogada como poesía? Hay textos de canciones que pueden ser leídos, recitados y declamados como auténticos poemas. En cualquier caso, tanto la canción como el poema deben ser escuchados.

Escucho la radio, leo algunos periódicos y blogs; no me aclaro. Veo algo la televisión, la manipulación es tan burda que salgo corriendo. Todo lo que pasa en este país parece demasiado evidente y cutre. Puede que haya gobierno o terceras elecciones; en cualquier caso, parece que a los electores la corrupción y la indecencia les importan un carajo y no les incomoda dar el cante o quedar retratados.

Es lunes, escucho a Marian McPartland Trio.

Algunos post interesantes: Me molesta que lleves velo, que abortes… ¿Quién aplaudirá el día 30? Dylan ha meado sobre fuego sagrado ¿Quién se va a comer a quién? La crisis del PSOE y la revolución pasiva 

http://wp.me/p38xYa-20Q

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4 comentarios

  1. marujamoyano dice:

    Tanto la literatura como la política, se van convirtiendo cada día más en simples negocios. Desvirtuando la esencia de lo noble, parece que se viste más de fiesta la mediocridad.

  2. Verbarte dice:

    Dijo El Roto el viernes en conferencia —al ser preguntado por el Nobel a Dylan—: “Los premios no dejan de ser reconocimientos. Es habitual que se premie a quienes no necesitan los premios, pero los premios sí necesitan a los premiados”.

    Salud

    • Juan dice:

      El Roto siempre tan atinado con sus frases cortas y contundentes. En este caso parece, ¿quién sale más beneficiado de este premio, Dylan o la Academia sueca? ¿Alguien recuerda a la escritora galardonada en 2015?
      Gracias por comentar y publicar tus magníficos artículos, aunque sea de tarde en tarde

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