Demasiadas palabras

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La ceguera

Aunque los indicios sólo se interpreten correctamente una vez conocidos los acontecimientos, afirmaría que en la actualidad hay más confusión que certezas y que no mirar conduce a la ceguera. Tratan de distraernos con ficciones; nos mienten con frecuencia. Sabemos de sus mentiras, pero miramos para otro lado.     

Nos miente el Gobierno cuando hace todo lo contrario de lo prometido. Nos miente la televisión cada vez que muestra a distintos personajes enfrascados en una absurda discusión sobre cualquier asunto con actores que interpretan el papel asignado. Nos mienten a través de las ondas cuando sintonizamos a algún energúmeno con micrófono, sabemos de la dificultad de evitar la manipulación en internet pero, ¿buscamos otra emisora, otra web?, ¿cribamos la información para separar el rumor de la noticia?

La mentira no es nueva ni consecuencia exclusiva del exceso de información, pero la información actual, al transmitirse con infinidad de interferencias, requiere un estado de alerta permanente para discernir entre información, opinión, bulo y falsedad. Los publicistas también mienten cuando, por ejemplo, nos aseguran unos abdominales portentosos con la simple adquisición de una faja, crema o cualquier producto milagrero. Miente el periódico que se esfuerza en publicar lo que sus lectores quieren leer. Los políticos nos mienten tanto que resulta complicado adivinar cuándo dejan de hacerlo. Escribe Ramón Cotarelo que España es el lugar en el que miente todo el mundo, empezando por el gobierno y donde no dimite nadie, nunca, por nada.

Cuidado con quienes alardean de la verdad. ¡Cuidado!, porque decir la verdad no significa tenerla ni defenderla. Tsipras, por ejemplo, dijo la verdad y consultó al pueblo. Luego, como si de un topo se tratara, se dedicó a traicionar esa verdad y dinamitó la esperanza. Por cierto, ¿por qué la caverna le critica con tanto entusiasmo? ¿Acaso no se ha plegado al rescate y a la austeridad; a los prestamistas, a la Unión Europea y al FMI? ¿Será que cuando dicen Tsipras quieren decir Pablo Iglesias y cuando Syriza Podemos?

Prolifera la mentira. Políticos y prensa son el reflejo de una conducta social extendida. ¿Nosotros? Invidentes, como aquellos personajes que narrara Saramago para incitarnos a abrir los ojos a la realidad y observar el panorama con un mirada crítica. Lo sensato sería mirar y actuar, convertirnos en antídoto contra la pasividad. Lo razonable sería no votar al político que miente, apagar los canales de manipulación y, sobre todo, mirar para ver de una vez qué es lo que estamos haciendo. Lo urgente es dejar de ser cómplices, abrir los ojos, mirar, ver, rebelarnos. Gritar, recordando al poeta: ¡Cuentos! ¡Cuentos! ¡Ya no queremos más cuentos, ni que callen nuestras bocas con sus cuentos!

Es lunes, escucho a The Tubby Hayes Quartet:

Grecia, Tsipras: el capitalismo (re)conquista el Olimpo 3 claves para insultar en política Blinda tus derechos La bufanda de Varufakis Vergüenza en la portada de La Razón Desmentidos de Carmena Guía para tertulianos

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2 comentarios

  1. marujamoyano dice:

    TIENES EN MI BLOG UN MERECIDO RECONOCIMIENTO. PUEDES PASAR A RECOGER EL LOBO NEGRO SI QUIERES Y CUANDO QUIERAS. UN ABRAZO.
    Maruja Moyano
    https://lavidaenjirones.wordpress.com/2015/08/30/lobo-negro/

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