Demasiadas palabras

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¿Un tiempo nuevo?

Estar con Podemos, como votante y profilaxis, no implica asumir todas sus estrategias y mucho menos algunas de sus actuaciones. El hartazgo por el mal gobierno o la náusea ante tanto abuso y corrupción, ha generado un clima favorable a la aparición de una formación libre de esas cargas. Aceptar sin rechistar, cuanto diga y proponga, es el primer paso para repetir errores y desafectos.

Tras las elecciones andaluzas, se repite el simplismo de observar a Andalucía como una anomalía democrática.  ¿Cómo es posible que, con un paro del 34% y casos de corrupción que afectan a la Junta, vuelva a ganar el PSOE? ¿Qué se podría esperar de gente acostumbrada a no trabajar, a vivir del subsidio y a recibir una educación solo interesada en hacer de los andaluces súbditos capaces de absorber toda esa bazofia dialéctica de la izquierda? La derecha siempre ha recurrido a tópicos para no plantearse las razones que impulsan el constante rechazo del electorado andaluz. En todo caso, el respeto es un valor democrático y el desprecio un síntoma de intransigencia; que desde posiciones antagónicas se esgriman argumentos similares y se incida en los mismos estereotipos, es algo más complicado de digerir.

Hace bien Podemos, como organización, al desmarcarse de esos comentarios que, en la red, confluyen con el argumentario de la derecha de siempre, de esa derecha que se apropió de la «Teoría de Andalucía» de Ortega y ahí sigue, varada en el año 1927. Hace bien Podemos en marcar territorio. Los resultados obtenidos en Andalucía pueden ser decepcionantes, gustar menos que más, pero proyectan un escenario interesante. Dos opciones: o hacer valer a los 15 representantes conseguidos para llevar el entusiasmo participativo al Parlamento andaluz o proceder como aquel emperador incendiario que contemplaba extasiado las llamas que destruían la ciudad.

Alguien dijo que los programas sustituyeron a los ideales; no vivió para conocer que destruidos los ideales se incumplieron los programas y que el debate político ha degenerado en proliferación de eslóganes. Podemos llega con pujanza, por puro onanismo e incapacidad de los partidos tradicionales, por un hábil uso inicial de los medios y redes sociales, por un lenguaje cercano y un discurso moteado de conceptos que han calado en la sociedad —bipartidismo y castas, por ejemplo— y otros, como «Régimen del 78» o «arriba y abajo», que han generado debate. Lo del «Régimen del 78» es otro cantar; no entiendo tanto empeño en denigrar un proceso que, con sus renuncias y deficiencias, nos acercó a una democracia imperfecta, pero bastante alejada de un régimen, ahora sí, como el franquista. Al parecer, entre sacralizar y satanizar no hay tanta diferencia.

El tiempo de la ambigüedad ha concluido para Podemos. Pero, ¿no queda otra salida que entrar en el tacticismo político? Hasta el momento el partido liderado por Pablo Iglesias ha mantenido una ambigüedad calculada y, en ocasiones, contradictoria. Ignoro si ha llegado un tiempo nuevo a la política, si toda política pasa por pactos, acuerdos o abstenciones estratégicas o necesarias. Intuyo que la democracia perfecta no existe y que la democracia decente, es una necesidad. Que Podemos acuerde con los socialistas del PSOE en Madrid o en el País Valenciano, parece razonable porque urge acabar con la hegemonía del PP en estos territorios. El caso andaluz es diferente; hay que trabajar por un cambio de la hegemonía dominante.

Es lunes, escucho al malagueño José Carra:

 

Podemos Andalucía: frente a a la investidura de la presidenta de la Junta, ¿qué hacer?, PSOE-PODEMOS: Que parezca una negociación, Apuntes sobre al izquierda y las elecciones andaluzas, Elecciones en Andalucía: ¿Ensayo general?, El futuro de Izquierda Unida tras las elecciones en Andalucía, Pescar, Análisis: debate post-electoral sobre las elecciones andaluzas, Tras la Resaca Andaluza, Elecciones Andaluzas 2015: Interpretaciones.

http://wp.me/p38xYa-19d

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2 comentarios

  1. ¿Qué tiene de diferente Andalucía? Creo sinceramente que, precisamente en esta región, se necesita una mayoría de izquierda, como la que existía, para profundizar en los avances conseguidos en esa sociedad en los últimos 30 años, a pesar de los comentarios carpetovetónicos. Haría mal PODEMOS en claudicar y dejar Andalucía en manos de Ciudadanos, pues el PSOE, con los resultados obtenidos, no tiene más remedio que gobernar. Los supuestos vicios de los socialistas andaluces tienen más que ver con la persecución de la derecha reaccionaria, al estilo Monedero, aunque este también tiene lo suyo, que con corrupción real. Te recomiendo que mires la prensa de hoy y veas la denuncia de las defensas de los acusados de como la amiga de sus amigos, Alaya, ha inflado la causa para crear una causa general contra el PSOE. Se puede argumentar que son las defensas, pero desde el principio la estrategia ha sido evidente: cuestionar las políticas sociales de la Junta, sin despreciar que una parte del dinero se ha ido sin control.
    PODEMOS tiene la ocasión de demostrarnos que quiere gobernar y con quién quiere gobernar y dejarse de cuentos de arriba y abajo y falta de sectarismo. Ahora veremos si quieren la democracia para monear con el “humanismo democrático” pequeñoburgués del que tanto alardean o jugar en ligas mayores para tirarnos hacia la izquierda. Veremos.

    • jcromero dice:

      Andalucía tiene en común lamentables episodios de corrupción y una gestión que deja bastantes dudas. He votado a Podemos, no comulgo con eso del PPSOE, quiero decir que aunque en algunos aspectos hay similitudes entiendo que son muchas más las diferencias, y comparto su opinión de que Andalucía necesita una mayoría de izquierda; las elecciones pasadas así lo han reflejado. Ignoro su la jueza Alaya tiene una abierta una causa general o si la corrupción ha sido tan generalizada como apunta las investigaciones que realiza. Si la justicia investigara a una administración gobernada por el PP como esta juez lo hace con la Junta, la matraca del PP y todo su coro mediático sería eso de la causa general, argumento que no he escuchado por parte de la Junta. En todo caso ya es indispensable aclarar todos los frentes abiertos.

      Podemos llega con la intención de ser fiel representante de sus bases y, sinceramente, tengo la impresión de que si por acción u omisión Podemos favorece la formación de gobierno en Andalucía, buena parte de sus bases lo desaprobaría. El tiempo de la ambigüedad ha concluido, es cierto. Ahora llega la dificultad y las contradicciones entre los mensajes y las acciones, pero si se entra en política, de ello se trata.

      Saludos. Gracias por comentar.

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