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¿Reformar la Constitución?

Con una sociedad indolente y un partido en el Gobierno que legisla para retroceder a tiempos del innombrable, que no condena la dictadura del golpista y se niega a sacar de las cunetas a miles de víctimas; con un monarca que conserva, en su escudo de armas, el yugo y las flechas que usara la España franquista y con una prensa cuyas rotativas parecen escribir al dictado de FAES, ¿quién tiene la insensatez de proponer ahora una reforma constitucional?

La Constitución necesita reformas, afirma quien fuera presidente del Congreso en las Cortes Constituyentes. Mejor, redactar otra. No podemos tener un proyecto de futuro atenazados por la Transición. Si la actual Constitución fue útil durante un tiempo, hoy no sirve. La actual no es aceptable cuando defiende una monarquía hereditaria y machista; no es real al afirmar que la soberanía reside en el pueblo, cuando  está en manos de la UE y los mercados. Si además, mantiene al ejército como garante de la unidad territorial y no garantiza los derechos reconocidos, ¿se puede negar la conveniencia de mejorarla?

Por la República, por un Estado laico y por un sistema electoral proporcional. Para que el derecho al trabajo, a la vivienda, a la sanidad pública y gratuita, a la enseñanza y a los derechos sociales, no se queden en palabras bien intencionadas recogidas en un texto muerto y usado como una simple reliquia. Ahora más que nunca, es preciso garantizar nuestras libertades y propiciar otra organización territorial. Éstos y otros, serían y son motivos suficientes para redactar un nuevo texto o, en su defecto, hacer una reforma. Pero, hoy por hoy, ambas opciones supondrían un retroceso.

Hay motivos, es cierto. Pero no olvidemos que, solo hay dos opciones: o un órdago revolucionario o una reforma conforme a lo estipulado en la propia Constitución. Como los ciudadanos de este país no parecemos dispuestos a emprender acciones radicales y los partidos de izquierdas se conforman con proporcionar cierto rostro humano al capitalismo imperante, solo parece factible la vía reformista.

Pero, ¿se dan las circunstancias necesarias para afrontar con garantías, avances en justicia, derechos y libertades?  Pensemos por un instante: como en todo, el desconocimiento de la realidad conduce a ninguna parte. Toda reforma debe ser aprobada por “una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras” (art. 167.1).  Este requisito exige, hoy, el acuerdo de los dos partidos mayoritarios; mañana, muy probablemente, también. ¿Hay entonces más posibilidades de avanzar o de retroceder? Con una cámara que está legislando contra las clases medias y los más necesitados, que apuesta por la voladura de todas las políticas públicas o que pone en peligro el derecho de manifestación y expresión, ¿quién tiene la irresponsabilidad de pedir cambios constitucionales? ¿Acaso no es prueba suficiente el que todas las reformas emprendidas en los últimos años son puro retroceso?

Para reformar la actual o redactar una nueva lo primero sería crear el compromiso ciudadano que hoy no existe o, al menos, ni vota ni se manifiesta; lo segundo, que esa conciencia social tuviera su reflejo en las urnas. Como estamos lejos de lo uno y lo otro, lo más práctico sería desarrollar la que tenemos y exigir su cumplimiento. Mientras la sociedad se despereza y toma conciencia, no hay otro camino que más cultura y más educación. ¿Entienden lo del IVA cultural y la LOMCE? Pues eso.

Es lunes, escribo mientras escucho a Brian Molley Quartet.

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9 comentarios

  1. Información Bitacoras.com

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  2. grojol dice:

    … “no hay otro camino que más cultura y más educación.” …Y más democracia. ¿Realmente han interesado, a los dirigentes políticos, desde que se votó la Constitución? ¿La escuela ha enseñado a vivir, desde entonces, democráticamente? España, lamentablemente, no ha dejado de ser “la España de charanga y pandereta” porque los intereses que han dominado, hasta ahora, han sido otros. Y, en este momento, quieren todavía más de lo suyo; lo que se traduce en menos cultura, menos educación y, por supuesto, menos democracia. ¡Todo un reto!

    • Juan dice:

      Tienes razón. Buena observación aunque con más cultura y más educación parece que la democracia viene por añadidura. El reto como escribes, parece interesante, la cuestión es determinar si estamos interesados como colectivo.

  3. Eloisa dice:

    Buen artículo y buena música. Felicidades

  4. madamebovary dice:

    “(…)lo más práctico sería desarrollar la que tenemos y exigir su cumplimiento”. Con la ciudadanía actual eso sería casi una revolución. Pero la Constitución, como todas un compromiso, está secuestrada por la derecha, la que la quiso abortar (en esto sí andan listos). Pero yo sí tenía edad para recordar (porque lo viví) la soledad de la izquierda en defensa de un acuerdo que nos sacara de la barbarie franquista. Hoy nos han robado la Constitución, el lenguaje y los conceptos, mano a mano neofranquistas y nacionalistas, bajo la mirada estupefacta de una izquierda política ensimismada. Con este panorama, no estaría de más recuperar la condición de izquierdas y avanzar en la propuesta de su reforma: creo que no hay para más. Saludos.

    • Juan dice:

      Totalmente de acuerdo con lo que expones: “Con este panorama, no estaría de más recuperar la condición de izquierdas y avanzar en la propuesta de su reforma: creo que no hay para más.”

  5. Verbarte dice:

    Desolador. La Constitución no huele a muerto porque nació cadáver. Como bien dices, pocas esperanzas genera un pueblo que sale a la calle en masa cada vez que su equipo de fútbol gana un título, cada vez que su patrón o patrona le convoca en la plaza del pueblo o que hace kilométricas colas para que Belén Esteban le firma un libro.

    España ha superado con creces los niveles de la mediocridad mundial. El presidente más mediocre de la historia gobierna al dictado de las finanzas y el segundo presidente en este lamentable escalafón, Zapatero, se descuelga diciendo que reformó la Constitución para que esto mismo no ocurriera.

    España está en unos ámbitos para emigrar y en otros para exiliarse.

    Salud

    • Juan dice:

      No voy tan lejos. Pienso que no nació muerta, aunque hoy sí lo está. En aquellos tiempos puede que no se pudiera ir más lejos ( el ruido de sable, lo que encerraban los cuarteles….). El problema, a mi entender, no está en el origen sino en el empeño por alargarle la vida artificialmente y en no encontrar resortes para avanzar. Con nuestra complicidad, huele a goma quemada de tanto derrape a la derecha y en retroceso.

      • Verbarte dice:

        Redactar bajo el ruido de sables y la música sacra, dio lugar a un testamento en lugar de una Constitución. De aquellos miedos, estos terrores.

        Si a ello le sumamos los derrapes, el testamento se ha convertido en epitafio.

        Salud

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