Democracia

¿A qué da derecho una mayoría absoluta?

Ninguna democracia puede ser justa, porque nada es justo solo porque lo digan muchos. Miguel G. Macho

¿Qué queda de aquella definición de democracia como el «gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo»? La democracia, ¿es realmente el autogobierno de la sociedad? Puede que Churchil tuviera razón y que el democrático sea el menos malo de los sistemas o que la democracia sea solo una ilusión con la que nos tienen entretenidos o engañados. Cuando hay diferencias evidentes entre quienes gobiernan y los gobernados; cuando elegidos y electores están supeditados a instancias ajenas a la democracia (BCE, FMI así como otros poderes políticos y económicos); cuando se pervierte el sentido del voto y se hace lo contrario de lo prometido; cuando se abusa del poder, justificándolo en nombre de la mayoría absoluta otorgada en un momento dado, la respuesta parece evidente.

Hace unos días la comunidad educativa salió a la calle para expresar su rechazo a la LOMCE. Todos los sectores implicados en el proceso educativo y, por primera vez en todos sus niveles, desde la Educación Infantil hasta la universitaria, manifestaron su rechazo a una ley que, entre otros aspectos, abre vías a la privatización y abandona la formación integral de los estudiantes para sustituirla por una educación que cubra las necesidades del mercado. Profesores, estudiantes y familias, centros públicos y concertados, formaciones políticas y buena parte de la sociedad se sumaron a la protesta contra el proyecto de ley. Pero el Gobierno, parapetado tras su mayoría absoluta, no atendió a los implicados, no escuchó la protesta, no movió una coma. ¿Para esto sirve una mayoría absoluta?

Ahora, cuando las pensiones se han convertido en el único salvavidas para muchas familias, llega la Comisión Europea y apremia con una reforma que garantiza la pérdida de su poder adquisitivo y de paso ofrece otra inyección de millones de euros a las entidades financieras y las grandes aseguradoras. Si en pleno verano se aprobó una reforma constitucional para encomendarnos a ese nuevo dios llamado déficit, sería conveniente que, con la misma celeridad, se aprobara una reforma constitucional para blindar la suficiencia de las pensiones. Pero lejos de actuar pensando en la ciudadanía, el Gobierno cede ante las exigencias de Bruselas. Si el actual sistema de pensiones es sostenible recuperando el nivel de empleo perdido, la solución parece obvia. Sin embargo, el Gobierno, pese al rechazo unánime que provoca la reforma, vuelve a escudarse en la mayoría absoluta para no escuchar a sindicatos, para mostrar sordera severa ante las enmiendas de los grupos parlamentarios o ignorar las recomendaciones del Consejo Económico y Social. ¿Para esto sirve la mayoría absoluta?

Cuenta este Gobierno con un ejército de propagandistas, escribanos y contertulios dedicados a justificar todas sus decisiones. Argumentan que el Gobierno está legitimado para hacer lo que considere porque la ciudadanía lo avaló con una mayoría incontestable. Silencian, cómo ocultaron a ese electorado sus intenciones que ahora están plasmando en textos legales contrarios al sentido del programa presentado. Legitimidades aparte; mayoría absoluta no significa poder absoluto.

Sin discutir la legitimidad en la victoria del PP, conforme a la ley electoral vigente, la mayoría absoluta no puede entenderse como un derecho de pernada «democrático». Utilizar el poder otorgado supone un abuso si se gobierna con un programa diferente al presentado o cuando la política se reduce a «prometer hasta meter y, una vez metido, olvidar lo prometido». Puede que esta mayoría no sea ilegítima, pero así ejercida supone un uso grosero de la confianza electoral. No todo lo legítimo es irreprochable: votar a candidatos imputados es legítimo pero no deja de ser una vergüenza.

En cualquier caso, el Gobierno, independientemente de sus apoyos electorales, debe ofrecer cierta capacidad de diálogo y comprender que en la situación actual es mejor la cooperación que el enfrentamiento y el autoritarismo. El Gobierno y sus aduladores deberían responderse a una pregunta muy simple: ¿a qué da derecho una mayoría absoluta?

Es lunes, escucho a Israel Nash:

http://wp.me/p38xYa-tK

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9 comentarios sobre “¿A qué da derecho una mayoría absoluta?

  1. Los 6 millones de parados son la mejor garantía para seguir destruyendo el Estado social y acatando a pies juntillas los dictados neoliberales. “Nos duele en el alma hacerlo, pero es la única posibilidad de salir de la crisis… Ahí tenéis unas migajas en forma de empleos basura.” Por lo menos mientras esos 6 millones de parados no tomen conciencia de que tienen poder para cambiar las cosas. Por cierto, no soy nada optimista respecto a esa posibilidad. Saludos.

  2. A mí lo que me obsesiona es el déficit de sentido ciudadano y democrático tan fuertemente instalado. En todos los ámbitos. El despotismo, el autoritarismo y el totalitarismo son sus consecuencias.

  3. Yo me conformaría con tener claro, ahora, a qué da derecho un voto. Mi voto, por ejemplo, que jamás fue mayoritario pero que confiaba en un sistema democrático. ¿Qué ocurre con la desconfianza de los que votamos? ¿Qué ocurre con la desconfianza en un sistema que no sabemos bien si seguir llamando democrático?

    1. No sería capaz de responder a esas preguntas. Solo te diré que la democracia, tal y como la entienden quienes dicen ser nuestros representantes, es una simple ilusión con la que pretenden distraernos. Lo peor, no somos conscientes de que juegan con nosotros y le seguimos el juego.

  4. La forma de gobierno que padecemos hoy en España cumple casi todos los requisitos para ser enmarcada como despotismo. Los grandes responsables del actual sistema, PP y PSOE, sufren una alegia participativa que han conseguido traspasar al pueblo.

    Hay determinados temas como la sanidad, la educación o las pensiones cuyos cambios deberían someterse a referéndum o, en su defecto, necesitar el voto favorable de dos tercios del Congreso.

    En este país, las leyes se modelan al gusto de quienes gobiernan desde la sombra y sobra altandría para proclamar que se hace en beneficio del pueblo.

    No se llega a plantear la III República, pero pasamos de largo los requisitos para ser una República Bananera.

    Salud.

    1. No limitaría la responsabilidad exclusivamente al PP y PSOE. Otras formaciones en sus ámbitos de poder (autonómico o local) han actuado de igual manera. También hay responsabilidad en una prensa complaciente y en la ciudadanía despreocupada.

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