Demasiadas palabras

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Mimetismo

Igual que algunos seres vivos tienen la propiedad de imitar el aspecto exterior de otros, en política esta capacidad para el disfraz, la simulación y el enmascaramiento es usada con tanta frecuencia que cada vez resulta más complicado distinguir los comportamientos propios de las opiniones ajenas en determinados partidos. Es complicado determinar si un discurso es original o está plagado de estrategia de confusión y ocultamiento. No escribiré que los dos partidos mayoritarios son iguales porque me desagrada leer o escuchar eso de PPSOE pero, se parecen tanto en tantas cosas que quienes unen ambas siglas no están faltos de motivos para hacerlo.

La corrupción, junto con el paro y la política, es una de las máximas preocupaciones de los ciudadanos según el último barómetro del CIS. Aumenta la sospecha sobre la falta ética de los políticos y cada día es más complicado encontrarse a alguien dispuesto a salir en su defensa. Sin embargo, ni en las sentencias ni en las urnas, la condena o reprobación ha sido tan contundente. Aunque la prensa airea los casos existentes, administrando cuidadosamente la información según se trate de la corrupción de unos o de otros, y por mucha náusea que la ciudadanía diga sentir ante el espectáculo, lo cierto es que hay más imputados que condenados y, cuando llegan las elecciones, los casos de corrupción no son un obstáculo para el respaldo electoral.

¿Cómo explicar que los electores avalen a candidatos implicados y a las formaciones políticas involucradas? Las mayorías logradas, por ejemplo y entre otros, por Jesús Gil sólo se pueden entender porque, hasta la fecha, el corrupto aún no ha sido observado como un apestado ni como un delincuente.

Recientemente con motivo de las últimas imputaciones del llamado caso de los ERE, distintos socialistas insinuaron que la juez que instruye el caso, habría una causa general y actuaba con intencionalidad política. ¿Qué haremos cuando nos vuelvan a decir ese estribillo pegadizo y facilón, cuando la justicia actúa sobre los otros, de que «las esoluciones judiciales no se comentan, se acatan y respetan»? El PSOE, antes de pedir la confianza de los electores tiene que reencontrarse con sus principios y buscar la complicidad de sus bases. Me temo que con reacciones como la señalada no hay intención de hacer una cosa ni la otra.

«Causa general». ¿A quiénes habré escuchado antes semejante estupidez? ¡Ah, sí!, ahora caigo: a Cospedal que se refugió en la misma jaculatoria cuando Garzón comenzaba a instruir el caso Gürtel o cuando, desde un chiringuito en la playa, acusó a Rubalcaba de crear un estado policial contra el PP; también a Carlos Floriano  acusando a jueces, fiscales y policías a cuenta de las cuentas del partido, de Bárcenas y de todos los extesoreros del PP. Tampoco quisiera olvidar al propio Partido Popular y, por supuesto, a sus incansables voceros mediáticos. Pues bien, resulta que ahora los compañeros del PSOE nos vienen con la mismas excusas, las mismas patrañas y las mismas absurdas persecuciones. Que desde la derecha, por desconocimiento o como provocación, se aluda a la Causa General no resulta extraño; que desde el PSOE se agarren a las mismas excusas y a la misma terminología, supone una bofetada más y unos cuantos votos menos.

En una entrada anterior trataba de argumentar contra ese lema que entona la ciudadanía que manifiesta su hartazgo: PSOE y PP la misma mierda es. A este paso, vista ésta y otras acciones miméticas, no tendré más remedio que sumarme al coro. En todo caso, los políticos que nos toman por idiotas deberían tener más cuidado: al paso que nos quieren marcar, no nos quedará otra que consumar el desprecio total contra ellos.

http://wp.me/p38xYa-hD

En otras webs y blogs:
La causa general, por capitanjusticiero
La crisis económica española, ¿una crisis política?
, por Tony Sáez
¿Causa general? Solo la mía particular, por Imanol Zubero
Causa general, por Jordi García-Soler
Caballo de Troya, en Demasiadas palabras

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6 comentarios

  1. En mi opinión, el PSOE está siguiendo un camino muy parecido al del PASOK griego, de forma que en poco tiempo (las próximas elecciones generales, por ejemplo) pasará a convertirse en un partido con presencia residual en el Congreso. Es que ¿qué proponen? ¿Cuál es su discurso político? ¿Cómo van a trasladar a la opinión pública que defienden algo nuevo cuando buena parte de sus dirigentes son los mismos que estaban cuando ZP llevó al país al abismo renunciando al ideario socialista? Y en vez de hacer una verdadera limpieza a fondo, extirpando todos los elementos sospechosos, se empeñan en defender su inocencia atacando a la justicia. Como habéis dicho, lo mismo que “los otros”. No es cuestión de ideas que defender, sino de cargos de los que mamar. Saludos.

    • Juan dice:

      Cuando Zapatero anunció que llevaría a cabo las reformas que imponía Europa “me cueste lo queme cueste”. Nadie en el PSOE, con poder suficiente para hacerlo, advirtió que el problema no era que dichas reformas se llevaran por delante a Zapatero, sino que arrastrarían a todo el partido. Y en esas estamos. Desconozco si se convertirá en un partido residual, no lo creo, pero pese a todos los méritos que hace a diario Rajoy y el PP, lo que parece claro es que el PSOE continúa perdiendo apoyo electoral.

  2. madamebovary dice:

    El panorama es desolador, y creo que no exagero. Una derecha heredera del franquismo y sus corrupciones domina el terreno político y, lo que es peor, cultural, de modo que tiene cuerda para raro; y lo que es peor: el PSOE se mimetiza y disputa el espacio cultural y político encenagándose en el discurso, los valores y las corrupciones de la derecha. Yo tampoco acepto lo de ‘ppsoe’, ¿será un poso sentimental?

    • Juan dice:

      ¿Puede haber socialdemocracia sin el PSOE? ¿Hay margen para la socialdemocracia con un partido que no termina de hacer frente a la corrupción y que en lo económico se aferra al nuevo mantra del déficit cero? Lo mejor de la socialdemocracia -la defensa del estado del bienestar, de los derechos sociales y de las libertades civiles- se pone en riesgo por el nuevo dogma del crecimiento, con la aceptación de la corrupción como un mal menor y con apropiación indebida del mismo lenguaje que la derecha.

      No me gusta eso de PPSOE, pero desde la socialdemocracia que ha representado el partido socialista debieran lanzarse señales de que algo puede cambiar.

  3. Verbarte dice:

    Lamento profundamente tener que darte la razón, pero la línea divisoria entre las prácticas de uno y otro partido es ya más imaginaria que tangible.

    Al espectáculo de la corrupción y su defensa por ambos partidos, hay que añadir también la poco edificante manera de conducirse de ambos en los pasillos de sus democracias internas. Las primarias del PSOE no acaban de convencer a nadie porque se percibe que este partido las teme más que las desea. Ya le salieron rana cuando apareció en la chistera el conejo Zapatero y ahora, en Andalucía, asistimos a un paripé que oscila entre los miedos expresados por Luis Planas o el “Niño Jun” y el dedazó que ha señalado a Susana. Eso sin contar con la tocata y fuga de Griñán por la puerta falsa de los “motivos familiares”.

    Estamos asistiendo a la amortización de una generación de políticos que, como reconoce el propio Griñán, llevan cuarenta años de “servicio público”. Este es otro asunto sobre el que habría que meditar, lo mismo que el de esa puerta giratoria que conduce desde los ministerios hasta los consejos de administración y viceversa.

    • Juan dice:

      Como la democracia interna del PSOE deja mucho que desear, observa las primarias no como un gran trampolín sino como un problema.

      Susana Díaz está recibiendo de la derecha más casposa los descalificativos más floridos. Es algo que a la larga puede jugar a su favor: es tanta la inquina que puede recibir la solidaridad de quienes no pensaban votarla. Es cierto que no ilusiona. Habla con el lenguaje de quien ha estado toda su vida política en la sala de máquinas del partido; no dice nada nuevo, nada ilusionante y no transmite la sensación de tener un proyecto novedoso.

      Luis Planas parece el más preparado de los tres, pero las bases lo ven como alguien “extraño”. Pese a ser consejero no cuenta con la aprobación del aparato y no parece que entre la militancia pueda provocar una corriente de simpatía. Lo contrario que puede suceder con José Antonio Rodríguez, alcalde de Jun, que si es visto por las bases como alguien perteneciente a las bases y que, si la “burrocracia interna” no lo impide, puede recibir un buen número de votos.

      Lo de Griñán y sus prisas no se entendería sin el recorrido judicial de los ERE.

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