Demasiadas palabras

Inicio » Política » El hombre que decía saber lo que tenía que hacer

El hombre que decía saber lo que tenía que hacer

Por mucho que nos lo presenten como previsible y ponderado, todo un dechado de virtudes y con las cualidades de un hombre de Estado, lo cierto es que no logra desprenderse de esa aureola ramploncilla que le acompaña. Vano esfuerzo, el de los muchos medios de comunicación afines, por ofrecer la imagen del estadista que no es. Estéril empeño para quien ha quedado retratado en la metáfora del plasma justo cuando más se necesita un líder cercano y con agallas suficientes para dar la cara en momentos complicados. Inútil esfuerzo cuando, en más de una ocasión, le vimos posando desnudo de ideas, perdiendo la sensatez, el sentido del ridículo o confundido y en fuga por los pasillos del Senado.

Habla de tarde en tarde y cuando habla, lo hace con una negligencia extraordinaria. Se dice y desdice con frecuencia y gusta de apoyarse en retórica huera para dar supuesta enjundia a sus dos argumentos y tres proclamas: «Las cosas son como son», «¡No se puede gastar lo que no se tiene!». o aquel apoteósico, por simplón: «Los chuches. ¡Van a subir el IVA de los chuches!».

Su filósofo, Sancho Panza. Sus lecturas: el refranero español, los pensamientos del señor Pero Grullo y algún diario deportivo. Tiene por costumbre hablar por los intereses de los demás como si supiera lo que deseamos, lo que nos interesa, lo que nos preocupa o lo que nos trae al pairo. Presume, con la jactancia del ignorante, de saber lo que tiene que hacer y, pese a la distancia que separan sus dichos de sus hechos, actúa con enorme descaro cuando no pasa de ser un pedromentiras corriente y moliente. Dijo que gobernaría como dios manda y el paro como prioridad, que generaría confianza y tenía soluciones. Algo más de un año sirven para comprobar que gobierna como le manda Ángela Merkel y, sobre las soluciones o la confianza, pueden hablar más de seis millones de personas que viven entre la angustia y el desaliento.

Dicen que administrar los tiempos es su gran virtud y el silencio su opción favorita. Habla de tarde en tarde y cuando lo hace abusa de frases oportunistas y demagógicas, como cualquier vendedor de ferias. Ignora, o actúa como si desconociera, que todo gobernante debe mantener un cierto equilibrio entre los principios y la realidad, entre lo que dice y lo que hace. A la luz de últimos datos conocidos y su gestión desde que llegó al Gobierno ya se sabe que no es coherente, ni capaz, ni fiable y mucho menos necesario. Se diría que no tuvo conciencia de la realidad cuando pregonaba su llegada al gobierno como la del mesías redentor cuya sola presencia generaría confianza y ahuyentaría todos los peligros del paro y de la crisis económica. Si con las cifras del paro en la mitad del actual hablaba de emergencia nacional,  ¿qué dice ahora el señor Rajoy cuando se han alcanzados los 6.202.700 parados?  Poca cosas, desde Granada pide: «paciencia», declara que «sabe lo que hace» y que «que es mejor decir la verdad, explicar la realidad y no huir de ella que hacer castillos en el aire».  ¡Anda ya Mariano, levántate criatura y mírate al espejo!

Mal gobernante aquel que al desconocimiento de la realidad, une cobardía, falta de competencia, liderazgo y carácter. El hombre que decía saber lo que tenía que hacer, ahora tiene una buena oportunidad para demostrarlo dejando paso.

http://wp.me/p38xYa-8a

Anuncios

7 comentarios

  1. Namyael dice:

    Rajoy no solo hace lo que le dicen desde Bruselas/Berlín, además está rendido a las imposiciones y exigencias que llegan desde la independentista Cataluña. Es otro presidente más que se postra de hinojos ante la dictadura nazionanista.

    • Juan dice:

      Desde el agradecimiento por dejar su comentario, permítame que le exprese también mis discrepancias con el mismo. Las diferencias de concepción del Estado o las pretensiones de algún territorio por separarse nada tienen que ver con la dictadura. Este país vivió recientemente una dictadura y por lo que conozco, la situación actual en nada se le parece. Le diré que no soy nacionalista ni periférico, soy andaluz, ni centralista. Discrepo de su percepción de un Gobierno arrodillado ante las exigencias de los catalanes y considero un enorme error las pretensiones del Gobierno de Rajoy de españolizar a los niños catalanes.

  2. Memorable la foto de portada junto a la cola del paro… Pero, tristemente, el pasado no importa. Aquí nadie rinde cuentas por declaraciones ni por fotos pasadas. No importa la mentira, ni siquiera la ilegalidad cometida. Es una huida hacia adelante que va dejando montones de víctimas a su paso, pero no importa. Y cuando alguien o algo opone un mínimo de resistencia, se le criminaliza. Pero no importa…

    • Juan C. dice:

      Precisamente por lo que comentas, como respondí en el comentario anterior y creo entender que compartimos, se precisa de una ciudadanía predispuesta a no dejarse manipular. Entiendo que es más fácil culpar a todos los políticos de todos los desastres y tropelías, que ciertamente comenten, mientras permanecemos paralizados por el temor, por la desidia o como si tanto fraude y engaño no fuera con nosotros. Somos vulnerables al engaño, nos dejamos engatusar fácilmente: no entiendo, por ejemplo, tanto interés por el consorte de la infanta. Lo relevante no es lo que hizo, en ese entorno se han producido históricamente acontecimientos de la misma o mayor repugnancia. Lo trascendente no es que caiga la infante, que es la séptima en la línea sucesión, lo que me importa es que caiga la corona; lo importante no es el mangoneo del consorte sino la complicidad de políticos e instituciones públicas en todo los actos de corrupción del que fuera jugador de balonmano. Sin embargo, guiados por la prensa, y como si no supiéramos separa el grano de la paja, todos miramos a Urdangarín.

      • Tienes toda la razón. Fíjate que a mí el caso Urdangarín me cansa bastante. Es una cortina de humo más que tapa lo verdaderamente importante: la podredumbre de un sistema que se tambalea, pero que no caerá mientras no le demos el empujón necesario.

  3. El problema compañero/a y lo que mas me preocupa es la ceguera manipulada de mucha gente, que aún no es capaz de ver ni la realidad ni mucho menos el transfondo de la situación. Y que en las próximas elecciones lo votarán de nuevo simplemente por costumbre, ideología partidista irracional, porque sigue manipulada o por simplemente por no tener ningun ápice de cultura democrática en su cerebro ni conciencia social.

    • Juan C. dice:

      Comparto la misma preocupación, pero la pregunta es si nos manipulan o nos dejamos manipular. Para que un sistema sea democrático requiere de ciudadanos activos, que participen en las decisiones políticas e implicados en la defensa de sus derechos y libertades. Si no hay conciencia social ni capacidad de respuesta, si no hay ciudadanos capaces de analizar y procesar la información que recibe, ni estamos dispuestos a participar activamente, todo se queda en una simple representación teatral donde llamamos democracia a eso de votar cada cuatro años

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: